El cine ya ha planteado la hibernación de humanos para viajes espaciales

Científicos dicen que permitiría los viajes espaciales

BERLÍN.— La Agencia Espacial Europea considera que inducir en los astronautas un estado de suspensión animada haría más fácil llegar a otros planetas.

El organismo declaró ayer que sus científicos analizaron la manera en que la hibernación influiría en la preparación de una misión tripulada a Marte y concluyeron que ese estado ayudaría a reducir significativamente las dimensiones de las naves espaciales.

Aunque aún no es posible disminuir la tasa metabólica de los humanos de forma similar a aquélla en la que hibernan algunos animales, la jefa del equipo de los investigadores, Jennifer Ngo-Anh, aclara que la idea “realmente no es tan alocada”.

Métodos similares se usan ya para salvar a víctimas de traumatismos, asegura la experta, según le cita un despacho de la agencia The Associated Press.

Entre los retos está crear una nave espacial capaz de funcionar autónomamente mientras la tripulación —dotada con tejido adiposo adicional antes del viaje— duerme durante casi toda la travesía de 180 días a Marte.

Por su parte, astrónomos de Estados Unidos observan las frecuencias de las ondas gravitatorias emitidas por agujeros negros para entender la actividad de aquéllos con masa intermedia.

Un estudio de astrofísicos de la Universidad de Vanderbilt, liderados por Karan Jani, explica que se podrían captar instantáneas de la actividad de los agujeros de masa intermedia a través de las ondas gravitatorias.

Los investigadores recuerdan en un artículo en “Nature Astronomy” que el Observatorio de Detección de Ondas Gravitatorias (LIGO, por sus siglas en inglés) surgió para confirmar la existencia de esas ondas, mencionadas por primera vez en la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein.

La primera observación directa de una onda gravitatoria ocurrió el 14 de septiembre de 2015. Se le identificó con el código GW150914 y se anunció al público el 11 de febrero de 2016.

Un despacho de EFE señala que, gracias a LIGO, los investigadores han aprendido mucho sobre los agujeros negros, sin embargo falta conocer más sobre los de masa intermedia, de tamaño entre los supermasivos (un millón de veces más grandes que el Sol) y los estelares (entre cinco y cincuenta veces mayores que la masa del Sol).

“Así como una orquesta sinfónica emite sonido a través de un conjunto de frecuencias, las ondas gravitatorias emitidas por los agujeros negros ocurren en diferentes frecuencias y tiempos. Algunas de estas frecuencias son de banda ancha, mientras que algunas son de banda más baja, y nuestro objetivo para la próxima era de astronomía de ondas gravitatorias es capturar estas dos frecuencias”, dice Jani.

“La posibilidad de que estos agujeros de masa intermedia existan pero estén escondidos a nuestra vista es a la vez tentador y frustrante”, añade Deidre Shoemaker, uno de los autores del artículo publicado ayer.

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