Más muertes por avionazos que por ataque de escualo
Han pasado 45 años desde que la película “Jaws” (Tiburón) aterrorizara al mundo y generalizara la imagen del Gran Blanco como una insaciable máquina devoradora de hombres; sin embargo, muchas de las ideas preconcebidas en torno a esta especie resultan falsas e infundadas, señalaron los biólogos marinos Edgar Hoyos Padilla y Omar Santana Morales, de Isla Guadalupe, Ensenada, Baja California, en conferencia sobre el tiburón Gran Blanco en el salón mirador del hotel El Conquistador, anoche.
La plática, a la que asistieron alrededor de 150 personas, quienes aportaron un donativo de $100 en favor de las agrupaciones de investigación a las que representan, se manejó en un tono sencillo, claro, ameno y didáctico, con numerosas cifras y datos relevantes que provocaron exclamaciones de admiración entre la audiencia más joven.
La conferencia causó gran interés especialmente por el hecho de que el Gran Blanco (Carcharodon Carcharis), con 11 millones de años en los mares, puede encontrarse en casi todos los océanos, incluso en el golfo de México y el Caribe. Pero su presencia, en definitiva, es más abundante en las cercanías de Baja California.
El Dr. Hoyos Padilla explicó que el fenómeno de la película “Tiburón” causó tal aversión hacia los tiburones que se dio por un hecho que eran devoradores de seres humanos.
“De los registros mundiales que tenemos desde 1876 hasta 2010 estaban documentados 286 ataques, de los cuales menos de 30 fueron mortales, de modo que muere mas gente en accidentes de autos o aviones o picaduras de mosquitos, que por ataques de escualos”.
“El tiburón es un depredador tope de los océanos, está arriba en la cadena alimenticia y su presencia es fundamental para el equilibrio de las poblaciones de focas y elefantes marinos, de ahí que su presencia sea mayor en las zonas donde encuentran estas especies”, comentó Hoyos Padilla.
De cuerpo fusiforme, semejante a un hidrodinámico torpedo, estos tiburones llegan a medir hasta seis metros de longitud, pesar una y media toneladas y poseer un radio de mordida de hasta un metro y una presión semejante a las dos toneladas; con una fuerza fenomenal en su aleta caudal, logran alcanzar velocidades de hasta 45 kilómetros por hora. La hembra (generalmente más grandes que el macho) gesta a sus crías por 18 meses, naciendo vivos hasta 15 ejemplares con longitudes de hasta metro y medio.
Se sabe que algunos individuos han llegado a vivir hasta 70 años. Su excelente sentido del oído y su capacidad de detectar vibraciones electromagnéticas en el agua, los convierte en infalibles cazadores, pero por si esto fuera poco su olfato se torna agudo y, contrario a lo que se piensa, posee una notable agudeza visual.
La especie está amenazada y por ende su captura en México está prohibida, sin embargo, la pesca intensiva no evita que muchos ejemplares de diversas edades y tamaños de tiburón blanco terminen en las redes de pesca de forma accidental.
Hoy día los tiburones blancos son un atractivo turístico en la zona de Isla Guadalupe, a 24 horas de Ensenada, lográndose avistamientos de hasta 15 ejemplares en una sola visita. Las agrupaciones Pelagios y Ecocimat a.ac vigilan la protección de estos ejemplares.— Emanuel Rincón Becerra
