El Seminario recibe con amor al padre Laviada
Las cenizas del exrector del Seminario Mayor de Yucatán, presbítero Jorge Antonio Laviada Molina, fallecido a mediados de 2014, reposan desde anoche en una cripta en el presbiterio de la capilla del lugar, al lado de otro exrector, padre Juan Arjona Correa, después de la ceremonia eucarística encabezada por el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega.
Concelebraron la misa el obispo auxiliar monseñor Pedro Mena Díaz y el arzobispo emérito, monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán. En la ceremonia estuvieron numerosos miembros del presbiterio, entre ellos el presbítero Jorge Carlos Menéndez Moguel, quien pronunció un mensaje sobre el padre Laviada.
Vivir como él vivió
Recordó que pese al tiempo transcurrido aún se recuerda con cariño al querido padre Jorge, “pero más que regocijarnos en su recuerdo, lo importante es vivir la vida como él la vivió, no quedando bien con nadie más que con nuestra propia conciencia cuando se trata de actuar con rectitud, sin sucumbir a la corrupción, la seducción y todo aquello que aparta al hombre de Dios”.
Destacó las virtudes del padre Jorge Laviada como miembro de su familia, como amigo y como sacerdote, explicó que en cada faceta él siempre fue un líder, “alguien con esa virtud de confiar en Dios y vivir siempre en rectitud”.
Aseguró que el legado del padre Laviada ha tocado a numerosas personas que lo recuerdan con cariño, por ejemplo Impulso Universitario, A.C., movimiento laico destinado a apoyar el desarrollo educativo de jóvenes de comunidades apartadas y de escasos recursos.
Las hermanas del padre Laviada Molina, Alejandra y Mimí en representación de la familia, entregaron la urna con las cenizas al arzobispo y éste a su vez al rector del seminario, padre Luis Alfonso Rebolledo Alcocer.
En su mensaje, monseñor Rodríguez Vega explicó que en lo personal no tuvo la oportunidad de conocer personalmente al padre Laviada, sin embargo, existen tantas personas que cuentan tantas cosas positivas de él que es comprensible el gran valor que su labor tuvo en la consolidación del presbiterio y la iglesia de Yucatán, por lo que consideró de gran valía el escribir un libro sobre su vida y obra.— Emanuel Rincón Becerra
