El ganador del Beatriz Espejo, en su mejor racha
El escritor Adán Medellín, quien desde que ganó el Premio Nacional de Cuento Sergio Pitol en 2007 no ha parado de cosechar reconocimientos, recibirá el jueves 23 el Nacional de Cuento Beatriz Espejo por “Tiburones”.
“Es una gran felicidad. Realmente el premio Beatriz Espejo es uno de los más prestigiosos para los cuentistas mexicanos. Lo han ganado escritores notables en las letras y entrar a formar parte de ese grupo de premiados por supuesto que es una gran satisfacción y una motivación para seguir adelante”, señaló el autor, de Ciudad de México.
La obra de Medellín, que se impuso a 498 trabajos, trata de un joven estudiante que va a levantar pruebas de voz para una clase y que, al ser confundido con un espía, es capturado por un grupo de gente que quiere defender a todo el pueblo.
En entrevista telefónica, Adán revela que el cuento lo estuvo trabajando unos ocho años. “Yo quería, de alguna manera, retratar la violencia. Tengo familia en Veracruz y, además, durante mucho tiempo tuvimos una casita familiar pequeña a la orilla de la playa, y poco a poco el avance de la delincuencia en los últimos años nos obligó a dejar de ir tan frecuentemente al escuchar muchas historias al respecto de cómo se había degenerado el ambiente y todo el tejido social”, detalla.
Esa situación, dice, lo llevó primero a escribir el relato que en un principio no lo dejó satisfecho. “Me parecía que estaba siendo un poco tibio porque además la violencia había escalado de manera vertiginosa en el estado, y reescribí el cuento con una mayor dosis de violencia”.
El cuento también incluye, dentro de los recuerdos del estudiante capturado, la historia de una invasión de tiburones y que quienes comieron a los escualos engendraron hijos feroces.
Adán Medellín comparte que antes de adentrarse a escribir cuentos quiso o pretendió ser poeta. “Pero como la poesía es un género exigente y para unos cuantos elegidos, sentí que no era para mí; y el género que sentí que emanaba esa misma intensidad y esa misma fuerza, es misma manera de contar las cosas de una manera contundente y se prestaba a la sutileza fue el cuento”.
Medellín comenzó a escribir cuentos por cuenta propia y en talleres universitarios y fue por ese tiempo, terminando la universidad, que ganó el Premio Sergio Pitol. “Ese premio fue como una confirmación de que el cuento era como un lugar donde yo me sentía, hasta cierto punto, cómodo y también que me desafiaba mucho. A partir de eso me motivé a escribir más y más”.
El escritor, quien considera a “El guardagujas” de Juan José Arreola y “Viernes” de Juan Vicente Melo, como unos de los mejores cuentos mexicanos, señala que del género le gusta la intensidad que tiene, la manera de narrar un hecho y con eso atrapar al lector.
“El cuento de alguna forma sobrevive con esos elementos esenciales y nos arroja a una reflexión o a un golpe en el estado de ánimo sobre todo en pocas páginas. Esa perfección técnica que tiene, lo hace un género mayor”, indica Medellín, tras reconocer su admiración por Juan Carlos Onetti, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges y Antonio Tabucchi, entre otros.
Ha sido un año luminoso para Medellín, quien en 2019 también recibió los premios Nacional de Novela Elmer Mendoza y de Ensayo Literario José Revueltas. “Somos muchos escritores tratando de abrirnos camino, y básicamente los reconocimientos o los premios, por un lado, nos confirman o dan la seguridad de que estamos en cierto camino adecuado, pero también nos dan la posibilidad de encontrar nuevos lectores”.— Iván Canul Ek
