El arzobispo y el obispo auxiliar cumplen 65 años
Gracias a Dios por el don de la vida dieron anoche el arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega, y el obispo auxiliar. Pedro Mena Díaz, con numerosos integrantes de apostolados y feligreses de la parroquia Cristo Resucitado, en la celebración eucarística que oficiaron en este templo ubicado en el fraccionamiento Montecristo.
Monseñor Gustavo Rodríguez, originario de Monterrey, celebró su cumpleaños ayer y monseñor Mena Díaz, de Colonia Yucatán, el miércoles 4. Ambos cumplieron 65 años de edad.
El arzobispo compartió que al llegar a su cumpleaños numero 65 lo que más pide a Dios es por el Seminario y los sacerdotes.
Que el Señor nos conceda muchos y muy santos seminaristas y también sacerdotes perseverantes, amantes de su vocación, servidores fieles en su ministerio, comentó.
A su vez, el obispo compartió que con motivo de su cumpleaños lo que más pide a Dios es salud, para que pueda responderle en todos los retos y circunstancias que se tienen que cubrir y que le siga dando la gracia para sostenerse cada vez con más firmeza, con más convicción y la luz que necesitan para traducir al pueblo la palabra de Dios que es muy importante.
A esa palabra que Dios quiere decirle al pueblo que seamos fieles a ella, compartió el prelado después de la misa.
Los prelados celebraron con los presbíteros Antonio Escalante Pantoja y Pablo Pérez Amezquita, coordinador del Equipo Diocesano de Animación Pastoral del Apostolado Asociado Laico (Edapaal) y los sacerdotes Legionarios de Cristo Rafael Jácome y Aurelio Dávila, y el diácono permanente Omar Buenfil Guillermo.
Monseñor recordó que hay algunos temas controversiales estos días que han sido intensos en las redes sociales y las opiniones se dividen, incluso entre obispos y sacerdotes, sobre el paro de mañana, un día sin mujeres, hay opiniones encontradas, fuertes, casi violentas, por lo que el arzobispo recordó a los feligreses consultar qué dice al respecto la jerarquía, la Conferencia del Episcopado Mexicano, qué dicen el Papa, el obispo o el arzobispo de cada diócesis.
Monseñor Gustavo Rodríguez, en la homilía de la misa, recordó la importancia del ayuno y la oración.
“El domingo pasado el santo evangelio nos llevó con Jesús al desierto para comprender el valor de la oración y del ayuno que Jesús hizo para prepararse a la gran misión que iba a iniciar y que todos necesitamos en algunos momentos importantes de nuestra vida, para distintas circunstancias”.
“Ahora el santo Evangelio nos lleva junto con Pedro, Santiago y Juan a lo alto del Monte Tabor para contemplar la gloria de Jesús”, explicó.
El prelado indicó que los apóstoles son las columnas de la iglesia y los obispos sus sucesores, pero desde el principio quiso señalar primicia en tres de ellos que de alguna manera eran los puntales sobre los que quería edificar su iglesia.
El prelado recordó que los apóstoles tienen el deber de escuchar a Jesús, pero todos los bautizados también.
Y la Cuaresma es un tiempo en el que la iglesia nos llama para que de una manera más intensa escuchemos Jesús.
Monseñor Roidríguez Vega puso entre las intenciones de la celebraciones a las familias y necesidades de los fieles asistentes.
Los padres Escalante, párroco de Cristo Reducitado y Pérez Amézquita dirigieron mensajes al principio y al concluir la eucaristía.
El programa de celebración dedicada a los prelados continuó con una cena, en el Club Cumbres, con la coordinación del Edapaal, que congregó a 250 personas, representantes de 30 apostolados.— Claudia Sierra Medina
