Pese a su título amarillista, “Crímenes de familia” es una buena opción para ver en Netflix, que empezó a promocionar esta cinta argentina recientemente.
Al principio la película, dirigida por Sebastián Schindel, puede parecer predecible, pues narrada atemporalmente, nos ofrece desde el inicio una de las escenas cruciales, como para que vayamos sacando nuestras propias conclusiones acerca de lo que sucedió.
En esa escena (que está también en el tráiler) se ve a una mujer limpiando lo que parece ser sangre, así que suponemos que es la escena de un crimen, pero no sabemos qué ocurrió.
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Conforme la película avanza nos enteramos que Daniel, hijo de Ignacio y Alicia, un matrimonio burgués, es acusado de intento de homicidio y violación por su esposa, quien además, suponemos que por obvias razones, hace mucho tiempo que no le deja ver a su pequeño hijo.

Madre al fin, Alicia, “Alicita”, la protagonista (Cecilia Roth, sobre quien recae prácticamente toda la trama) hace de todo y es capaz de todo para que su retoño no sea condenado.
Hasta acá no sabemos si el capullo es culpable o no, pero dada la sangrienta escena del principio, la primera suposición que hacemos es “la criada lo mató”.
¿Y por qué la criada?
Gladys es una muchacha sumisa, analfabeta, inexpresiva, callada (su mismo patrón la define como “muy básica, se crió en el campo”), lo cual, si bien no lo dice con malicia, también habla de clasismo.
De cómo Gladys resulta ser como una especie de animalito para Alicia e Ignacio, a quienes prácticamente les debe todo, pues no solo han criado como suyo a un hijo que tuvo quien sabe con quién, sino que prácticamente “la enseñaron a hablar” (como diría más adelante Alicia) y cuidan de ella lo mejor posible.
De hecho, en la película se hace evidente que la tratan con amabilidad y que velan por el niño, que le dice “tía” a Alicia mientras ella lo llena de besos y abrazos.
Pero finalmente es la sirvienta, así que llegado el momento del conflicto, que podemos adivinar por ciertas claves de la trama, se convierte en un animal, un monstruo, que en principio no merece ninguna compasión o apoyo (a la gran mayoría de nosotros nos parecería igual, un monstruo, viéndolo superficialmente).

¿Qué estaría dispuesto a hacer?
Volviendo a Daniel, como cualquier madre, Alicia no cree que su hijo sea capaz de lastimar a nadie, en su mente, es inocente, y de hecho cuando le toca a Daniel declarar bañado en lágrimas ante un juez, nos queda claro que la “mala”, la infiel, la resentida, es la esposa. Sin embargo, al parecer, no hay nada que hacer, legalmente, para salvarlo.
Soltamos una pregunta sencilla pero difícil de responder: Si usted tuviera los medios económicos para evitar que su hijo o hija fuera encarcelado (a) por años, ¿qué estaría dispuesto a hacer?
Aquí hacemos un breve paréntesis con espóilers, pero viene al caso dada la pregunta anterior. Hay una película tremenda, multipremiada, integrada por una serie de cortometrajes, “Relatos salvajes”, argentina también, donde vemos al igual que aquí la desigualdad de clases y los privilegios de los que gozan los burgueses.
Estremecedor relato
El corto o relato que viene a colación se llama “La propuesta” y es estremecedor, como los demás relatos. Aquí (no siga leyendo si piensa verla) un “junior” atropella a una mujer embarazada y la mata.
El chavo ni siquiera se baja a ayudarla, huye del lugar y, ya en casa, confiesa la verdad a sus padres, que lo ocultan y evitan que vaya a la cárcel convenciendo a uno de sus empleados, un anciano sumiso y fiel, igual que Gladys, que se eche la culpa y que con la paga su familia podrá vivir cómodamente el resto de su vida.
No diremos en qué termina la historia para no arruinarlo más. Pero el punto es que no podemos juzgar al chavo por huir, aunque estuvo mal, viendo la educación que le dieron los padres, que evitan que el hijo se haga responsable de sus errores cargándose otra víctima, el pobre empleado. Hay que ver los errores que los padres, en su desesperación, cometen…
Tres madres, tres dramas
Y sucede lo mismo con Alicia, comete un error, tremendo, imperdonable, pero ¿qué haría usted si fuera su hijo? Pues lo mismo que hace a su vez su nuera, al condenar a Daniel, defender al suyo, y por otro lado está Gladys, la tercera madre de la historia, con su propia tragedia personal.
Tres madres, tres dramas ligados a la violencia contra la mujer, la ignorancia, la corrupción, el clasismo… esta historia tiene de todo.
El clasismo es un tema interesante, pues como dijimos antes, a Gladys nunca la tratan mal, velan por su bienestar y el de su hijo, algo que podemos ver con las domésticas en nuestra querida Yucatán clasista, donde son “como de la familia”.

Anécdota
Si bien tampoco se espera que traten al servicio como cenicientas, pues sería anti derechos humanos, no se me olvida una anécdota y todavía no sé cuáles son mis sentimientos al respecto:
En una ocasión una conocida de rancio abolengo me invitó a conocer su hacienda.
El trato que nos dieron a mi compañero de vida y a una servidora fue digno de reyes, pero nos causaba cierta incomodidad ver a los empleados, vestidos de mestizos, cargando palanganas de metal llenas de hielo, agua y refrescos, siguiéndonos a todas partes con ese cargamento, por si nos daba sed en el camino.
La hacienda no era pequeña, subimos, bajamos, volvimos a subir, y siempre atrás estaban ellos.
Incómoda pero “feliz” tarea
Al final del recorrido nos agasajaron con finos bocadillos y refrescos, pero hacía un calor endemoniado y había muchas moscas coqueteando con los panes.
Para nuestra sorpresa, mientras traían ventiladores de pedestal, los empleados comenzaron a abanicarnos. Les dijimos que no lo hicieran, pero no se detuvieron, nos abanicaban felices, contentos, casi con regocijo, y pues ni modo.
¿La verdad? Fue raro, fue incómodo. Esas personas, según supimos y vimos, son tratadas como de la familia y sus hijos reciben ayuda en sus estudios y demás por parte de los patrones.
Por eso, repito, hasta la fecha los sentimientos al respecto de este tema son y serán siempre encontrados y el clasismo no implica necesariamente caerle a latigazos al que desyerba. En fin, tema para otro artículo.
Basada en hechos reales
Volviendo a la película, la historia está basada en hechos reales (el caso de Romina Tejerina) que a la vez inspira el poema del final de la película.
Hay mucho que aprender todavía de los crímenes que se mencionan en la cinta, sobre todo del de Gladys, del que no puedo decir más. A veces el monstruo no es como lo pintan.
Dato curioso: Yanina Ávila, quien interpreta a Gladys, es afanadora en la vida real y su hijo en la película también lo es en la vida real.
