Misiones de largo plazo recibirían mayor radiación
CABO CAÑAVERAL, Florida (AP).— Los futuros exploradores de la Luna serán bombardeados con dos o tres veces más radiación que los astronautas que se encuentran en la Estación Espacial Internacional, un peligro para la salud que requerirá de refugios de paredes gruesas para su protección.
La sonda enviada por China al lado más alejado del satélite está aportando las primeras mediciones completas de la exposición a la radiación desde la superficie lunar, información vital para la NASA y otras agencias que tienen planes de mandar astronautas a la Luna.
Un equipo chino-alemán dio a conocer los datos de radiación recopilados por la sonda Chang’e 4, llamada así en alusión a la deidad china de la Luna, en la revista “Science Advances”.
“Éste es un logro inmenso en el sentido de que ahora tenemos un conjunto de datos que podemos utilizar para comparar nuestra radiación” y comprender mejor el riesgo potencial para las personas en la Luna, señala Thomas Berger, físico del Instituto de Medicina de la Agencia Espacial Alemana.
Los astronautas recibirían en la Luna entre 200 y 1,000 veces más radiación de la que se experimenta en la Tierra, o entre cinco y 10 veces más de aquélla a la que se exponen los pasajeros de un vuelo transatlántico, indica Robert Wimmer-Schweingruber, de la Universidad Christian-Albrechts de Kiel, Alemania.
“La diferencia es, sin embargo, que no estamos en un vuelo de ese tipo por el tiempo que los astronautas explorarían la Luna”, añade.
El cáncer es el principal riesgo. “Los humanos no estamos hechos para esos niveles de radiación y deberemos protegernos cuando estemos en la Luna”.
Los niveles de radiación deberían ser prácticamente los mismos en toda la Luna, excepto cerca de las paredes de los cráteres profundos.
“Básicamente, cuanto menos se vea el cielo, mejor. Ésa es la fuente principal de la radiación”, puntualiza Wimmer-Schweingruber.
Agrega que los niveles de radiación están cerca de lo que los modelos habían predicho. Las mediciones de la Chang’e 4 “coinciden casi exactamente” con las realizadas por un detector en un orbitador de la NASA que ha dado vueltas a la Luna durante más de una década, revela Kerry Lee, experto en radiación espacial del Centro Espacial Johnson.
“Es agradable ver la confirmación de lo que pensamos, y que nuestra comprensión de cómo la radiación interactúa con la Luna es como se esperaba”.
De acuerdo con información de la NASA, la primera pareja de astronautas que aterrizará en el satélite como parte del nuevo programa Artemisa pasará una semana en la superficie, más del doble de tiempo que las tripulaciones de la misión Apolo hace medio siglo.
Las expediciones durarían de uno a dos meses una vez que se establezca un campamento base.
La NASA busca llevar astronautas a la Luna para finales de 2024, un ritmo dispuesto por la Casa Blanca, y en Marte en algún momento de la década de 2030.
La agencia espacial adelanta que tendrá detectores de radiación y un refugio seguro a bordo de todas las cápsulas tripuladas Orión que vuelen a la Luna. En cuanto a los módulos de aterrizaje, tres equipos corporativos separados desarrollan sus propias naves con la supervisión de la NASA.
Al menos para el primer alunizaje de Artemisa, los astronautas vivirán en la porción de ascenso de su módulo de aterrizaje.
En la Luna Datos
Investigadores sugieren que se construyan refugios de tierra lunar para largas estancias.
Grosor
Las paredes deberán tener 80 centímetros de espesor.
Radiación secundaria
Si son más gruesas la tierra emitirá su propia radiación secundaria, creada cuando los rayos cósmicos interactúan con el suelo lunar.
