El vivero donde se cultivan las especies que se sembrarán en el sitio ubicado en el sur de Campeche

Es viable trabajar unidos en favor de la naturaleza

En 2015 la iniciativa Plant for the Planet sembró el primer árbol en un suelo degradado de lo que antes fue selva en la Península de Yucatán. Cinco años después queda aún mucho camino por recorrer para alcanzar el objetivo de los 100 millones de ejemplares plantados en la región.

Sin embargo, Felix Finkbeiner tiene motivos para ser optimista, pues ha visto un aumento de las actividades que realizan los integrantes del movimiento que puso en marcha en 2007 en su natal Alemania, a los 9 años, motivado por el interés en salvar a los osos polares de la extinción a causa del calentamiento global.

“Realizamos academias Plant for the Planet en las que enseñamos a los participantes, generalmente de 10 a 14 años, lo que es el cambio climático, por qué es necesario combatirlo, por qué los bosques son tan importantes y por qué necesitamos sembrar árboles”, dice Felix al Diario desde Constitución, en el estado de Campeche, donde la iniciativa tiene una zona de reforestación.

“Hacemos estas academias en unos 70 países, muchas en México, particularmente en la Península. En Cancún hay un club muy interesante, su misión es plantar árboles todos los domingos de los años 2020 y 2021. Eso es realmente maravilloso, particularmente que sea dentro de la ciudad para hacerla más ‘verde’”.

Ahora de 23 años, Felix reside en Suiza, aunque “toda mi investigación está ocurriendo en México”. Desde septiembre pasado se encuentra en Constitución y a finales de enero o principios de febrero próximo regresará a Europa, con la intención de estar de nueva cuenta en México antes de que finalice 2021.

A pesar de que funcionan academias Plant for the Planet en diferentes puntos de la Península, por ahora el trabajo de reforestación de suelos degradados se realiza únicamente en Constitución, donde ya crecen 6.2 millones de árboles. En Yucatán podrían comenzar labores similares en junio próximo. De hecho, en días pasados Felix visitó Tizimín para revisar un posible espacio de siembra de cien hectáreas.

“Todavía queda un largo camino, pero no nos vamos a rendir hasta 2030, año que establecimos como meta. Y me siento muy optimista de que lo vamos a lograr”.

En la zona de Constitución trabajan actualmente 108 personas. Felix explica que la seleccionaron por recomendación de la autoridad estatal y “después de muchas conversaciones con la población local”. “Es increíblemente importante proteger la Península debido a la rica biodiversidad que tiene, al igual que porque aquí hay selva tropical, ecosistema que ha sido masivamente destruido en todo el mundo”, indica.

“Vamos a trabajar en Yucatán y en otras áreas de la Península por la sencilla razón de que, desafortunadamente, ha habido mucha degradación. Hay mucho potencial de restauración en otras áreas”.

Especies vegetales

En Constitución se siembran especies variadas, agrega; pero se pone especial atención a las fijadoras de nitrógeno, que, sobre todo en las selvas tropicales, se establecen con éxito durante el proceso de sucesión primario (cambio paulatino del ecosistema como consecuencia de las variaciones del medio y sus poblaciones).

“También es importante que plantemos exclusivamente especies locales, especies que existen naturalmente en el ecosistema, porque nuestra misión es crear bosques lo más semejantes posible a los que estaban antes de ser talados. Ésa es, desde luego, una tarea muy difícil y realmente nunca vamos a poder recrear lo que perdimos porque en las selvas tropicales hay especies tan variadas que sería imposible plantarlas todas”.

Sin embargo, “sembramos algunas de esas especies y luego, a través de un proceso natural, muchas regresan porque pájaros e insectos dispersan semillas, con lo que el área capta otras especies”.

La respuesta de la sociedad a la actual pandemia le comprobó a Felix que combatir el calentamiento global es una meta alcanzable. Los ajustes a las prácticas comunitarias y las inversiones económicas que hicieron gobiernos y ciudadanos fueron una “impresionante colaboración social” que “mostró lo que podemos lograr cuando tomamos en serio un desafío”.

“Espero que esto eleve nuestras expectativas hacia nuestros gobiernos, hacia la manera en que deseamos que reaccionen a una crisis. Esto (la respuesta a la pandemia) sería una especie de modelo a seguir sobre la forma de abordar otras crisis”.

“Si invirtiéramos una cantidad similar de energía y atención en hacer frente a la crisis climática veríamos absolutamente que el problema se resolvería”, subraya.

Emisiones

Uno de los efectos de la contingencia sanitaria ha sido el descenso en las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, objetivo largamente acariciado por los ambientalistas, aunque en las actuales circunstancias conseguido con alto costo social. “Siempre que hay una crisis económica nuestras emisiones se reducen”, recuerda Felix.

“Tuvimos una disminución masiva en 2008 y 2009 por la crisis financiera, pero no creo que debamos esperar, o quisiéramos hacerlo, que un declive financiero nos ayude a abordar el cambio climático. Tan pronto como logremos la inmunidad de rebaño con las vacunas el próximo año todas las ganancias que obtuvimos en reducción de emisiones van a desaparecer”.

“Desde finales de 1980 y principios de 1990 nadie puede decir que no sabe del cambio climático, se nos acabaron las excusas para no hacer frente al problema; pero en lugar de resolverlo en 30 años emitimos más gases de efecto invernadero que en toda la historia previa de la humanidad”, advierte.

Aun así, Felix cree que es posible asumir el control de los retos ambientales, porque “aunque hemos tenido muy poco progreso en la reducción de emisiones, hemos tenido mucho en otras áreas que nos hacen más fácil reducir las emisiones”.

“Un gran ejemplo de esto es la tecnología fotovoltaica, la energía solar. El costo de construir paneles solares ha bajado un 95% en los últimos 20 años. Por primera vez es viable reemplazar toda nuestra producción energética de combustibles fósiles por energía renovable, ya que se ha vuelto tan barata. Éste es uno de los mejores ejemplos de qué tan fácil se ha vuelto afrontar la crisis climática”.— Valentina Boeta Madera

Movimiento Datos

Plant for the Planet promueve la siembra de árboles con la meta puesta en un trillón de ejemplares.

Propósito

Esa cantidad de árboles capturará entre un cuarto y un tercio de todas las emisiones de dióxido de carbono humanas.

Beneficio adicional

La recuperación de los bosques tiene más efectos positivos que solo abordar la crisis climática, pues evita también la pérdida de especies de fauna y flora que crecen en esos ecosistemas, mejora la calidad del agua local y reduce la erosión.

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