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Salud y Vida

Históricamente el desarrollo de las vacunas es un proceso largo y complejo, cuyo objetivo final es obtener un producto que confiera inmunidad o protección contra el agente creado, con los menores efectos posibles; es decir, que sea segura y eficaz.

Es imperativo mencionar, que las vacunas no son creadas para que la enfermedad no se manifieste en quien las recibe; su verdadero objetivo es evitar las formas graves y mortales de las entidades patológicas para las cuales fueron generadas.

Característicamente la creación de las vacunas sigue una serie de etapas perfectamente bien establecidas: la etapa de investigación clínica que se realiza en laboratorio y en la cual se identifica los antígenos que pudieran ser utilizados, suele tomar de 2 a 4 años.

La etapa preclínica consiste en probar este antígeno en diversos tipos celulares y posteriormente en animales, para observar las reacciones que pudiera generar a corto, mediano y largo plazo, período que comprende un año como mínimo.

Una vez concluido lo anterior se pasan a las pruebas clínicas que comprenden tres fases: la primera es probar dicha vacuna en menos de 100 personas y el objetivo es medir la seguridad y el alcance de la respuesta inmunológica.

En la segunda etapa se aumenta el número de participantes y se eligen algunas personas vulnerables o reconocidas como de riesgo para adquirir la enfermedad. Esta etapa es un estudio controlado donde existe un grupo que recibirá la vacuna y un grupo que recibirá un placebo, el objetivo es medir su seguridad, capacidad imunógena, dosis propuestas, programa de vacunación y método de aplicación.

La etapa tres involucra a decenas de miles de personas, en un estudio doble ciego con un grupo control y un grupo placebo y sirve para corroborar que los datos obtenidos en la fase dos son replicables a poblaciones más grandes y asegurar que la vacuna garantiza el 90% de protección.

Esto sienta el precedente para aseverar que conseguir una vacuna plenamente probada no es sencillo ni rápido, pese a que en la actual pandemia se están rompiendo récords de tiempos, creando controversias al respecto.

En general, todas las vacunas han tardado entre cinco y 10 años en desarrollarse; y las que se están desarrollando hoy, ya están entrando en la fase 3 a pesar de haber iniciado en marzo pasado.

Jorge Geffner, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) Argentina, lo remarca: “Hay un juego político, económico y estratégico detrás de las vacunas que es una receta para el desastre”.

Al día de hoy, según reporta la página oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se cuentan con 52 proyectos de vacuna contra el Covid-19 en etapas clínicas y otros 162 en etapa preclínica. Con variaciones entre una a tres dosis, el promedio en la carrera por el desarrollo de las vacunas es de dos aplicaciones o dosis.

Si bien en el pasado, el desarrollo de las vacunas suponía una serie de fases que podían llevar muchos años; en la actualidad, habida cuenta de la necesidad urgente de una vacuna contra el Covid-19, las inversiones financieras y las colaboraciones científicas sin precedentes están modificando los procesos para el desarrollo de vacunas.

Esto significa que algunas de las fases del proceso de investigación y desarrollo se realizan de forma paralela, al tiempo que se mantienen estrictas normas clínicas y de seguridad.

La OMS es una de las organizaciones que encabezan Covax, una iniciativa mundial que está acelerando la búsqueda de vacunas seguras y eficaces contra el Covid-19 mediante la mancomunación de recursos de numerosos países.

Esa iniciativa incluye el Mecanismo Covax, un servicio mundial para la adquisición conjunta y la distribución equitativa de vacunas contra el Covid-19.

Además de invertir en la investigación y el desarrollo de vacunas, Covax está ayudando a ampliar la capacidad de fabricación de vacunas y se comprometió a adquirir dosis de las vacunas cuya seguridad y eficacia quede demostrada, con el objetivo de distribuir en todo el mundo 2,000 millones de dosis a los que más lo necesiten, para el final de 2021.

Las farmaceúticas Pfizer, Moderna y AstraZeneca lideran esta carrera con “aprobaciones de emergencia” en diversos países, y con la expectativa mundial que vigila con lupa, cada uno de los avances que se reportan.

Si bien el plan nacional de vacunación ha sido dado a conocer, es importante que la sociedad se involucre en la información de los resultados, y que tome la decisión de vacunarse con evidencia científica, que si bien al día de hoy ha generado avances notables y colaboraciones importantes, no puede pretender generar abruptamente un producto paliativo para el caos mundial en el que estamos inmersos, cediendo a la presión social y sobreponiendo intereses de diversas índoles sobre el bien común de una protección mayor, segura y garantizada, que permita brindar un blindaje definitivo ante el agente SARS-CoV-2 y autor de robos masivos (vidas, tiempo, espacio) a una humanidad que conoce la realidad y que no se conforma con espejismos.

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