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Herminio José Piña Valladares y Yolanda Uicab Garrido(*)

Estamos viviendo un tiempo totalmente diferente, distinto por la pandemia, pero no nos debe desanimar o impedir vivir y reflexionar la natividad de Jesús, el Hijo de Dios. El evangelista San Lucas menciona: “Mientras estaban ahí, le llegó a María el tiempo de dar a luz y tuvo a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre porque no hubo lugar para ellos en la posada”.

El nacimiento de Jesús es el evangelio vivo, que surge de las páginas de las sagradas escrituras para invitarnos a ponernos espiritualmente en camino, atraídos por la humildad de aquel que se ha hecho hombre para encontrar a cada persona.

Sentir su pobreza

El papa Francisco en su carta apostólica “Admirabile signun” nos menciona: Que el Belén desde su origen franciscano nos invita a sentir a tocar la pobreza que el Hijo de Dios eligió para sí mismo en su encarnación y una llamada a encontrarlo y servirlo con misericordia en los hermanos más necesitados.

Sobre la imagen de la Virgen María el papa dijo: “María es una madre que contempla a su hijo y lo muestra a cuantos van a visitarlo. Vemos en ella a la madre de Dios que no tiene a su hijo solo para sí misma sino que pide a todos que obedezcan su palabra y la pongan en práctica. Junto a María y el niño, está José, el custodio que protege a su familia. Fue el primer educador de Jesús niño, adolescente y como hombre justo siempre confió en la voluntad de Dios”.

Corazón del pesebre

También el Papa afirma que el corazón del pesebre comienza a palpitar cuando en Navidad colocamos la imagen del niño Jesús, porque Dios se hace presente allí, en un niño, para recibirlo en nuestros brazos. En Jesús, Dios ha sido un niño y en esta condición ha querido revelar la grandeza de su amor, que se manifiesta en la sonrisa y en tender sus manos hacia todas las personas.

Con alegría y gozo vayamos al encuentro de Jesús, un encuentro recíproco entre él y nosotros. Abramos las puertas de nuestro corazón para que José, María y Jesús encuentren posada. Que el calor de nuestro hogar y la disponibilidad del corazón de cada uno de nosotros, sea el mejor cobijo para el salvador el Hijo de Dios.

Abogado y asesor jurídico. hjpvdirector@hotmail.com Herminio José Piña Valladares

 

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