Testigo mudo de la historia, es una parada turística
Elda Escalante Alcocer platica en la Cápsula “Miradas en el tiempo” de Prohispen sobre el parque principal de Valladolid, el Francisco Cantón Rosado.
“En sus inicios, en el espacio que hoy ocupa el parque, había una pirámide maya, la cual al llegar los conquistadores fue destruida y las piedras utilizadas para construir la iglesia de San Servacio, el Palacio Municipal y las casas principales. Con el tiempo, este espacio se convirtió en una explanada llamada Plaza de Armas; años más tarde, durante la gestión del gobernador José María Iturralde Traconis, se agregó al parque la actual fuente de La Mestiza, un punto icónico e imperdible de la ciudad de Valladolid.
“Los vallisoletanos estamos sumamente orgullosos de nuestro parque. Además de ser un elemento identitario, representa un hito histórico que ha sido testigo mudo de los acontecimientos importantes que han ocurrido. Actualmente es un punto turístico imperdible de la ciudad que congrega a todo tipo de persona.
“Pero ¿por qué el parque recibe el nombre de Francisco Cantón Rosado? Durante su gestión de gobernador, el general Francisco Cantón Rosado, que además es un ilustre vallisoletano ya que nació en la ciudad de Valladolid, donó al parque todo el enrejado que conocemos que tiene por fuera el parque, por lo cual le ponen su nombre.
“El general Francisco Cantón Rosado, desde muy temprana edad, se distinguió en las artes militares, ya que combatió en la Guerra de Castas. Fue un político y militar conservador mexicano que apoyó la ocupación francesa en México. Más adelante lo asciende el presidente Porfirio Díaz a general brigadier.
“Francisco Cantón tuvo muy cerca de su corazón a la ciudad de Valladolid y por eso hizo grandes obras en Valladolid y Yucatán; el citado enrejado y la línea de ferrocarril Valladolid-Mérida fueron dos de ellas. Al final de su gestión, se retira a vivir a la mansión que él mismo mandó construir en lo que hoy conocemos como Palacio Cantón que actualmente es la sede del Museo Regional de Antropología e Historia”.
Para concluir esta cápsula, voy a decirles unos versos que el poeta Carlos Delgado Burgos le compuso al parque:
¡Oh parque abuelo!
nido de amores
Sitio de novias
y trovadores
Jardín de ensueños
encantadores
En otros tiempos,
tiempos mejores.
Allá por junio,
junio guerrero
Sereno viste
al pueblo altanero
Retar bravío
a Porfirio el fiero
Con hacha y plomo
y lanzas de acero.
¿Cuántos heroicos hechos encierras en tu estructura de cal en piedras?
¿Qué de batallas y qué de guerras has visto parque por estas tierras?
