En el Mercado Costero

En Uruguay gana impulso la meta del futuro verde

MONTEVIDEO (EFE).— Un elegante bolso de tela se transforma en trapo; un cúmulo de plásticos, en paredes, y un cajón roto, en uno nuevo para repartir botellas. Así es la economía circular, que no para de crecer en Uruguay y cada vez más pretende marcar la agenda política hacia un futuro verde.

Con impulso de pequeños emprendedores, grandes empresas e iniciativas públicas, la economía circular encuentra su lugar en el país sudamericano y alumbra un camino en el que la estética, el cuidado del entorno natural y la ganancia económica van de la mano.

Mariela De Facio integra la cooperativa de mujeres Nido que busca generar, instruir y apoyar pequeños emprendimientos, sobre todo liderados por mujeres.

Desde el Mercado Costero en Canelones dice que, “si cuido el medio ambiente, tengo que tirar lo menos posible; tengo que extender la vida útil del producto y para eso hay a nivel de diseño estrategias en las que tomo decisiones de qué usar, cómo usar y de qué manera ese producto tiene impronta”.

En la cooperativa impacta la variedad de los productos: ropa, artesanías, mates, adornos, mesas e incluso bebidas alcohólicas.

Uruguay ha apostado a las energías renovables en los últimos años, así que cuenta con una buena base para implementar medidas como la electromovilidad. Sin embargo, también tiene el desafío de ir más allá en la industria verde, como el desarrollo del hidrógeno.

“Las cajas plásticas, como las de cerveza y leche, se van rompiendo y hace mucho tiempo ideamos un sistema con nuestros clientes para que, en la medida que se rompen tus cajas, yo te las compro y hacemos cajas nuevas“, señala el gerente de Operaciones de la empresa, Agustín Tassani.

“No nos interesa que el plástico esté flotando en el mar o que termine en los ríos. Nos interesa que vuelva y se pueda reciclar”.

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