Jose Carlos Palacios (*)

Hola, ¿qué tal? Finalizó el concurso de más prestigio en España que tiene relevancia a nivel internacional: del 26 al 28 de mayo, la XIX edición del Concurso Internacional de Vinos Bacchus tuvo como protagonistas a 1,692 muestras del mundo vinícola.

Participaron 80 catadores que hicieron análisis a ciegas en la sede del Casino de Madrid. Se arrojaron muy buenos resultados para nuestro país, que quedó segundo en el medallero de Gran Bacchus de Oro 2021.

El primer lugar, con 19 medallas de 32 que se otorgaron, fue para España, con unos vinos de excelente calidad y trayectoria, como Vilarnau ecológico Brut rosado reserva, Carmelo Rodero Reserva 2017, de Ribera del Duero, Ramón Bilbao Mirto 2015 y Pazo Señorans 2017 de Rías Baixas, entre otros.

A México le tocó el honor del segundo lugar, muy por encima de otros países que tienen gran trayectoria vinícola. Se alzó con cuatro preseas para vinos que a mi juicio son producto de hacer bien las cosas.

Château Camou variedad 2019 fue uno de los ganadores. La empresa nació en el Valle de Guadalupe en 1993 y poco a poco se ha metido en el paladar de los que son entusiastas en nuestro país. De la mano del ingeniero Fernando Favela comenzó a crecer y desarrollarse.

Nos dijo que “el proyecto de Château Camou nace un poco como un sueño romántico en el Valle, como esa idea que tiene mucha gente pensando en comprar un pedazo de tierra para el momento de retirarse y ya no quiere saber nada del mundo, desea habitar una cabaña en un paraje hermoso”.

“Hace casi 30 años en Ensenada solo había dos cosas por hacer: ir a la playa o al Valle. No empezamos pensando en un proyecto comercial grande. Sin embargo, empezó a crecer e iniciamos la comercialización de uva hasta que en cierto momento nos preguntamos: ¿y si hacemos vino? ¡En ese momento no sabíamos en lo que nos metíamos!”.

Otra de las medallas fue para un vino en franco crecimiento: Tres Raíces, de San Miguel de Allende, que nació en 2015 en el corazón del Bajío. Es un desarrollo con infraestructura de excelente calidad y restaurante de lujo. De la mano de su enólogo, el argentino Fabricio Hernández, con un vino tinto de variedad nebbiolo y sangiovese 2019 dejó bien en alto el nombre de Guanajuato.

Otra medalla fue para Tío Neto 2019, de Vinícola Puerta de Lobo en Querétaro, vino 50% cabernet sauvignon y 50% malbec, crianza en barrica de roble francés y americano, con muy buena expresión aromática.

Recibió mención especial el tempranillo 2017 de Vinícola La Carrodilla del Valle de Guadalupe, cuyos vinos son increíbles y de manufactura única. La empresa surgió de un sueño de la familia Pérez Castro, propietarios de vinos La Lomita, y cuenta con cuatro vinos mono-varietales: chenin blanc, shiraz, cabernet y tempranillo, siendo este último acreedor a la medalla de Gran Oro.

Como podemos ver, los vinos mexicanos siguen dando satisfacciones en los concursos internacionales. Salud y hasta la próxima semana.

Sommelier.

 

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