Presbítero Manuel Ceballos García
“Si tu mano te es ocasión de pecado…”
El que aparta a la gente sencilla de su camino, que lleva a la verdadera vida, es un verdadero homicida y será castigado como tal. También se habla de escándalo (la piedra en el camino), cuando éste proviene del interior, cuando se toma una falsa actitud y se tropieza sin razón objetiva alguna.
Ningún hombre se comporta pasivamente respecto al escándalo que otros le dan, de ahí que tenga que procurar no escandalizarse. La tentación no procede siempre y tan sólo de las circunstancias y la influencia exterior, sino también de las propias inclinaciones. Por eso es menester luchar contra uno mismo.
La “gehena” era el nombre de un valle situado al sur de Jerusalén, en donde se sacrificaron niños en honor al ídolo Molok. Debido a esta abominable experiencia, este valle pasó a ser, en la literatura apocalíptica, símbolo del infierno, el lugar de tormento de todos los condenados.
“Donde el gusano no muere y el fuego no se apaga”: con estas palabras, que hacen alusión a Is 76, 24, se describen las torturas que padecen los condenados. El gusano que no muere significa para algunos la conciencia, los remordimientos; pero otros creen que detrás de estas palabras está la imagen profética de un montón de cadáveres sin enterrar que son pasto de los gusanos.
Así pues, hoy tenemos dos lecciones destinadas a quienes siguen a Jesús entre tantas incomprensiones y ceguedad. En la primera escena, el protagonista Juan usa palabras de las personas encerradas en el orgullo de su religiosidad: “Hemos visto a uno que expulsaba a los demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros…”. Para quien piensa así, el bien es monopolio de una clase privilegiada de elegidos y la verdad es asignación exclusiva del propio horizonte.
Ante esto, Jesús celebra el esplendor de la libertad y de la generosidad de Dios. El auténtico apóstol se alegra por el bien que se siembra en cada persona y respeta el alma de la verdad, convencido del pluralismo y del diálogo.
La segunda lección está construida sobre una palabra que resuena como estribillo: “escandalizar”. “Skandalon” en griego significa una piedra que hace tropezar al caminante. Víctimas de este atentado son las personas de fe frágil y todavía insegura. Jesús pide tener atención respecto a quienes necesitan una mano que les sostenga, un ojo que los ilumine, un pie que sostenga sus pasos vacilantes.
Pero si mi mano es causa de error, si mi pie intencionalmente hace caer al hermano más débil, yo soy como satanás, el tentador.
Jesús reserva una expresión muy fuerte contra quien, con su comportamiento, lleva a los hermanos a una crisis total. A menudo hay en nuestras manos y en nuestras palabras una fuerza que, en vez de usarla para construir y fortalecer, la usamos para destruir y asustar. Tengamos mucho cuidado.
