Un clásico vienés y dos obras de la cultura belga-francesa integran el tercer programa de la Orquesta Sinfónica de Yucatán, en el que se tendrá en la batuta al prestigioso músico Ramón Shade, como director huésped.
La Sinfonía No. 100 “Militar”, del austriaco Franz Joseph Haydn; Les Éolides, de César Franck, y Jeux d’ enfants, Op. 22, Petite suite, de Georges Bizet son las obras que integran el tercer programa.
Como es costumbre los conciertos serán el viernes y el domingo, a las 20 y 12 horas, respectivamente, en el teatro José Peón Contreras.
El director huésped, Ramón Shade, originario de Torreón Coahuila, comparte que se encuentra muy contento de estar en Mérida de nuevo, pues disfruta mucho dirigir a la OSY, ya que considera que el trabajo con sus integrantes es muy agradable y de mucha calidad.
Sobre las obras que interpretará la Orquesta bajo su batuta, platica que abrirán con la Sinfonía No.100 “Militar” de Haydn, que tiene una característica muy especial que es el usar el ensamble turco de percusiones: el triángulo, el platillo y el tambor grande, que era una dotación de percusiones muy usada en Viena, por muchos compositores, entre los que destacan Mozart, Haydn y Beethoven, que lo usa en la Novena Sinfonía.
Para infundir miedo
Recuerda que dicho ensamble viene del enemigo acérrimo de los vieneses, el ejército turco, que nunca pudo tomar Viena, pero la sitió en varias ocasiones.
Los jenízaros, un ejército de élite turco, de tropas preparadas y temidas, usaban el ensamble de percusiones en las batallas para amedrentar y ofuscar al enemigo.
Detalla que la Sinfonía No. 100 es una de las últimas que escribió Haydn y tiene “unos desarrollos impresionantes”, por lo que el mismo Beethoven utilizaría algunas ideas de estas últimas composiciones de Haydn.
En la segunda parte del programa interpretarán música francesa y darán comienzo con un poema sinfónica de César Franck, “Les Éolides”, una pieza muy característica de la música francesa, a pesar de que el compositor era belga.
En esta obra señala que se encuentra un cromatismo que más tarde jugaría un rol muy importante en la música impresionista.
Describe que los franceses absorben este tipo de armonías cuando conocen las óperas de Wagner, quien tuvo gran éxito en Francia, y muchos compositores escribieron persiguiendo la estética wagneriana, eso sí, con personalidad francesa.
Cromatismo total
Sobre el poema sinfónico de Franck, detalla que el cromatismo se refleja en toda la armonía que se va enlazando en la obra, pues el compositor lo utiliza prácticamente en toda la obra, con “acordes de quintas aumentadas, que también serían una referencia con los impresionistas más tarde”. Y como buena música francesa, incluye arpa.
La OSY cerrará el programa con “Juego de niños” de Bizet, que originalmente fue una obra que escribió para piano a cuatro manos, escribe la suite y después la instrumenta.
En esta pieza, manifiesta que hay que destacar el modernismo desde la primera marcha, que de acuerdo al director huésped bien pudo haber influenciado a Shostakóvich en la forma como caracteriza de manera juguetona y burlona, en los cambios de armonía que son “increíbles”. A Ramón Shade le recuerda mucho a las marchas de Shostakóvich.
Precisa que la obra de Bizet consta de cinco movimientos y tiene una bellísima melodía como “sólo él la pudo escribir”, pues escribió muchas de las más impresionantes arias de ópera.
La pieza tiene una secuencia: rápido, lento, rápido, lento, rápido en cada uno de los cinco movimientos. El último es “una galopa divertidísima que conserva la frescura de un juego de niños, como su título lo dice”.
Fue positiva
Al hablar sobre la situación de las orquestas durante la pandemia que se vive, afirma que ayudó a ser más creativos, para llevar la música a la gente, cuidarla y cuidarse.
El director huésped dirige la Camerata de Coahuila, orquesta con la que actualmente dirige temporadas en las ciudades de Torreón y Saltillo y también salen de gira por la República mexicana, el estado de Coahuila, el Sur de los Estados Unidos y América Latina.
Comparte que durante la pandemia optaron por los conciertos virtuales, y aunque les hacía falta el público, era la única manera en ese momento de tener comunicación con la audiencia.
Señala que las circunstancias les dieron la oportunidad de incluir muchas obras de cámara que no hacían en la programación regular por usar toda la orquesta, por lo que tuvieron la oportunidad de sacar de la biblioteca un sin fin de música Barroca, Romántica y Moderna, que existe para conjuntos pequeños.
Expresa que hacer este tipo de piezas ayuda mucho a los músicos, porque una orquesta siempre debe tocar como si fuera una orquesta de cámara, lo que significa escucharse entre sí, hacer música entre todos, pero más que nada escucharse el uno al otro.
Shade reconoce a la Sinfónica de Yucatán como una institución de gran valor, que tiene un público que llena el teatro, la sigue y la defiende.— Iris Ceballos Alvarado
Es la tercera vez que Ramón Shade dirigirá a la OSY, que considera tiene una gran calidad sinfónica, “son instituciones, joyas que no pueden dejarse…”
