La cultura maya está tan arraigada que puede adoptar tradiciones externas como el Halloween dentro del Hanal Pixán en un proceso que ocurre desde la era prehispánica
Las culturas son dinámicas, organismos vivos que sufren modificaciones, por eso no es raro que tradiciones de otros lados se incorporen a las locales, y en el caso de Yucatán, la herencia maya es tan fuerte, que es capaz de incorporar elementos culturales ajenos a ésta y termina apropiándoselos como suyos.
Así indica el antropólogo Indalecio Cardeña Vázquez al hablar de dos celebraciones que se han vuelto una tradición en el Estado, el Hanal Pixán y el Halloween.
Considera que es mejor practicar o realizar las costumbres de la región, como el Hanal Pixán porque es parte de la identidad de los yucatecos y es algo que los identifica y une y hace referencia a la forma de ser y a las ideas que se tienen.
Atractiva para jóvenes
Sin embargo, el Halloween es una práctica cultural que, aunque no es de la región, sino que viene de otros países, resulta atractiva para muchas personas, principalmente para los jóvenes, por el sentido de broma, espanto y juego que tiene.
“Lo lúdico que tiene esta celebración es lo que la hace atractiva para muchas personas”.
El mezclar estas dos celebraciones, el Hanal Pixán y el Halloween, indica el antropólogo, no es algo que pueda determinar una sola persona, sino que a diferencia de lo que se puede pensar o desear que ocurra, la sociedad misma es la que va a determinar qué es lo que ocurre, qué pasará, pues las prácticas culturales y las características culturales son determinadas, establecidas y llevadas al cabo por la sociedad en su conjunto.
Más allá del deseo de algunas personas de hacer tal o cual cosa, la sociedad de manera conjunta decide al respecto y es así para todos los rasgos culturales.
En el caso del Halloween no se sabe qué pasará, pero con base en sucesos culturales del pasado, siente que muy probablemente algunas características de rasgos del Halloween se incorporen y formen parte de la celebración de los días de muertos en nuestra región. “Es algo difícil de imaginar, quizá poco probable que eso suceda, pero es posible”.
Apropiación cultural
Pese a ello, apunta que la fuerza que la cultura maya tiene es muy grande, “es una cultura de mucho vigor que tiene la capacidad de incorporar elementos ajenos a ésta, convertirlos en propios y hacerlos suyos, es decir, apropiárselos”.
El investigador Cardeña Vázquez afirma que hay muchos ejemplos de esto a lo largo de la historia, desde la época prehispánica pasando por la Colonia y hasta nuestros días.
De la época prehispánica se pueden ver los rasgos de la cultura tolteca que se incorporan a la maya y surge el estilo que se ve en Chichén Itzá.
Y, por ejemplo, los Xiu, que son los que dominaron en el esplendor de Uxmal, no eran mayas sino foráneos, ajenos al área maya, relacionados con los mayas, pero no de esta cultura. Lo mismo con los Itzaes, que eran un grupo étnico foráneo que se convirtieron en mayas, pues la cultura maya los absorbió.
Por ello considera que la cultura maya es tan fuerte que toma elementos ajenos a su cultura y los convierte en algo suyo.
De la época Colonial hay una evidente apropiación de rasgos culturales, como la comida, que se nota en los platillos del área del Caribe como el frijol con puerco, de origen antillano, y también es uno de los platillos favoritos en países como Brasil.
Un ejemplo actual que se puede ver en los altares yucatecos es el pan de muerto, que es característico de las ofrendas del centro del país, y que desde hace unos años se incorporó a la región.
Transculturación
El antropólogo expresa que es inevitable que estas cosas no ocurran, tanto la mezcla de rasgos culturales con otras zonas del país como a nivel internacional, ya que la interacción mundial que hay ahora es amplia, y es lo que hace que las sociedades culturales entren en contacto unas con otras y ocurra lo que antropológicamente se conoce como préstamos culturales.
Muchos rasgos en la cultura son resultado de esta interacción que se da y se denomina transculturación, que es la incorporación a una cultura de rasgos o elementos ajenos a ella, pero que coexisten al mismo tiempo con los de la cultura original, como en este caso el Hanal Pixán, que es un claro ejemplo de transculturación porque su origen es la combinación o mezcla de las ideas cristianas o católicas con las indígenas.
A partir de la Colonia se integran a las ofrendas de días de muertos elementos como la cruz y algunas comidas. Todo ello hace difícil definir qué es lo original o lo tradicional, pues hay objetos o elementos que se han modificado con el paso del tiempo.
Antes, ejemplifica el entrevistado, se usaban las jícaras para colocar bebidas o alimentos, pues se dice que no se deben colocar en el altar objetos de vidrio porque las almas se pueden ver reflejadas, se espantan y se van, pero desde la década de los años 70 y mucho más en los años 80 las personas usan vasos de cristal.
Indalecio Cardeña enfatiza que es importante mencionar que pese a los cambios se mantienen las ideas centrales en esta cosmovisión yucateca maya contemporánea, que son: que las almas regresan, que las almas conviven con los vivos, que pueden sentir cansancio, soledad, tristeza y sentir las emociones y sensaciones de los vivos.
El antropólogo y escritor resalta lo positivo que son los concursos de altares, que las escuelas de todos los niveles, realizaban hasta antes de la pandemia, pues los estudiantes no solo ponen el altar, sino que investigan, se documentan y también recurren a sus familiares, papás, tíos abuelos, quienes les transmiten sus conocimientos del Hanal Pixán y la práctica de esta costumbre.
Esto conlleva a una recuperación y revaloración cultural, de modo que es algo positivo que debe continuarse en el futuro.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
En sus propias palabras Indalecio Cardeña Vázquez
“Las culturas son dinámicas, organismos vivos que sufren modificaciones”.
“Lo lúdico que tiene esta celebración (Halloween) es lo que la hace atractiva para muchas personas”.
La maya “es una cultura de mucho vigor que tiene la capacidad de incorporar elementos ajenos a ésta, convertirlos en propios y hacerlos suyos, es decir, apropiárselos”.
Es inevitable que no ocurra “la mezcla de rasgos culturales con otras zonas del país como a nivel internacional, ya que la interacción mundial que hay ahora es amplia”.
“Muchos rasgos en la cultura son resultado de esta interacción que se da y se denomina transculturación, que es la incorporación a una cultura de rasgos o elementos ajenos a ella, pero que coexisten al mismo tiempo con los de la cultura original”.
