El mural de Caravaggio

Saldrá una vez mas a la venta la Casa dell’Aurora

ROMA (AP).— Una villa romana que tiene el único techo conocido pintado por Caravaggio no encontró comprador al salir ayer a subasta judicial, en medio de la disputa por una herencia entre descendientes de aristocrática familia italiana y su madrastra nacida en Texas.

La princesa Rita Jenrett Boncompagni Ludovisi, antes Rita Carpenter, se despertó ayer en la Casa dell’Aurora rodeada de sus perros, en lo que pudo ser el último día en que su hogar de casi dos décadas fuera realmente suyo.

La subasta en línea organizada por el tribunal de Roma comenzó a las 3 de la tarde y terminó poco después sin comprador. La oferta inicial se fijó en 353 millones de euros, aunque la residencia, ubicada junto a la Vía Veneto, fue valuada en 471 millones de euros.

Sin una oferta ganadora, la nueva subasta se realizará el 7 de abril próximo con una oferta inicial más baja.

“Ha sido emotivo desde que recibí el aviso del juez el 2 de septiembre. Casi no he dormido”, dijo Boncompagni Ludovisi horas antes de que comenzara la subasta. “Es como pasar por las etapas del duelo… Estás enojado al principio, luego no puedes creerlo y finalmente llegas al punto en que lo aceptas”.

La casa, construida en 1570, pertenece a la familia Ludovisi desde principios del siglo XVII. Tras la muerte del príncipe Nicolo Boncompagni Ludovisi en 2018, pasó a ser objeto de disputa por la herencia entre los hijos del primer matrimonio del príncipe y su tercera esposa.

La villa, también conocida como Villa Ludovisi, es uno de los 42 lotes que salieron a subasta ayer por orden judicial. Pero Villa Aurora fue, por mucho, el de más prestigio y precio, en gran parte por el Caravaggio que adorna una pequeña habitación al final de una escalera de caracol, en el segundo piso.

Fue comisionado en 1597 por un diplomático y mecenas de las artes que pidió al joven pintor que decorara el techo de la pequeña habitación utilizada como taller de alquimia. El mural de 2.75 metros de ancho, que representa a Júpiter, Plutón y Neptuno, es inusual: no se trata de un fresco, sino un óleo sobre yeso, y representa el único mural de techo que se sabe que hizo Caravaggio.

“Probablemente sea la primera obra de Caravaggio que conocemos, así que históricamente es un hito”, afirmó Claudio Strinati, historiador del arte y experto en Caravaggio. “Y luego, en sí misma, es una hermosa pieza de tema mitológico, lo cual es raro en el arte de Caravaggio porque en su mayoría trató temas sagrados”.

“Así que es una pintura de verdadera importancia artística e histórica, y de gran belleza”, subrayó.

El anuncio en el sitio de subastas del tribunal de Roma destaca el Caravaggio entre los atributos de la casa, pero advierte que la villa requerirá renovaciones por 11 millones de euros a fin de cumplir con los estándares de construcción actuales.

La “propiedad monumental” en seis niveles se encuentra “entre las bellezas arquitectónicas y paisajísticas más prestigiosas de la Roma anterior a la unificación”, con tres garajes, dos terrazas en la azotea y un “espléndido jardín con esencias arbóreas y árboles altos, caminos peatonales, escaleras y áreas de descanso”, precisa el anuncio.

“Siempre quise convertirla en un museo, en realidad; pero eso no va a suceder, supongo”, admitió Boncompagni Ludovisi mientras recorría ayer la casa con visitantes. “Así que mi esperanza es que quien la compre la trate con el mismo cuidado y amor que mi esposo y yo”.

Con un precio tan astronómico era muy probable que nadie hiciera una oferta por la propiedad. Boncompagni Ludovisi reveló que posibles compradores habían venido a verla en las últimas semanas. No puede revelar sus identidades y es posible que el nuevo propietario, si surge uno, no se conozca hasta una fecha posterior.

Sin ofertas ganadoras en la primera ronda, la villa se subastará dos veces más a precios más bajos y el Ministerio de Cultura italiano puede intentar igualar la oferta más alta en cualquier etapa dado el valor de la propiedad como parte del patrimonio cultural del país.

La princesa estadounidense, que anteriormente estuvo casada con John Jenrette Jr., exlegislador de Carolina del Sur, se casó con Boncompagni Ludovisi en 2009. En ese momento la villa se había deteriorado y su esposo solo la usaba como oficina.

Juntos trataron de renovarla lo mejor que pudieron. Abrieron la casa a estudiantes y grupos de turistas y organizaron cenas para generar ingresos y, gracias a la financiación de la Universidad de Rutgers, digitalizaron los archivos de Boncompagni Ludovisi.

La princesa Rita no sabe qué vendrá después. Sin comprador inmediato, podrá pasar más tiempo en la villa, pero asume que eventualmente tendrá que mudarse. Ha buscado propiedades cercanas para rentar o comprar, aunque piensa que, si se queda en Roma, “¿no será doloroso conducir hasta aquí y ver a otro viviendo aquí?”.

Espera conocer a los nuevos propietarios, darles un recorrido y enseñarles algo de su historia con la esperanza de que mantengan la casa abierta para que el público la disfrute. Sin embargo, sabe que una vez que se venda no tendrá voz ni voto sobre si se convierte en un hotel de cinco estrellas, una embajada o algo completamente distinto.

“Fue realmente un privilegio vivir aquí. Una gran responsabilidad, pero un privilegio y un viaje de amor estar aquí. Incluso si todas las tuberías estallaban”.

 

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