Un cuestionamiento sobre la vida y sobre cómo se quiere vivir, y la transición entre la vida y la muerte en distintas culturas es parte del abordaje de la pieza “Ikiru-Vida”, que consiste en una improvisación, videodanza e instalación, que se presentará en La Rendija hoy miércoles, como parte de los primeros resultados de una residencia entre artistas japoneses y mexicanos.
Previo a la presentación de la pieza, se realizó ayer el taller “La percepción del color”, que impartirá el artista japonés Ryoya Fudetani, iluminador que tocó temas tanto técnicos de la escena como en general de la percepción del color, por lo que fue una actividad para todo público.
El acceso fue gratuito al inscribirse previamente, en las redes sociales de La Rendija.
Paula Rechtman, autora y codirectora junto con Fudetani, del proyecto “Ikiru-Vida”, detalla que hoy a las 7:30 y 8:30 de la noche, presentarán los avances del trabajo que han venido realizando a lo largo de un año, entre artistas japoneses y mexicanos, ya que fue de enero a marzo de 2021 cuando se efectuó la primera parte de la residencia, y a principios de este año se realizó el encuentro presencial, en el que derivó la video danza.
Apunta que se trata de un primer acercamiento a los resultados finales de la pieza, que nació primero con la idea de hacerla presencial, y luego, por la pandemia, se convirtió en una video danza, aunque persiste la idea de llevarla al plano presencial a mediados o finales de este año.
En la presentación al público, que sí será presencial, se podrá ver una instalación integrada por objetos que han sido parte del desarrollo del proyecto, como vestuario, instrumentos musicales que el músico del montaje construyó para usar en el mismo, una improvisación con los artistas participantes y la video danza.
Como se percibe, el proyecto es interdisciplinario y abarca el movimiento, videos, música y textos.
Talento artístico
El músico Jacobo Guerrero, intérprete y compositor, y Paula Rechtman, realizan la improvisación en escena, mientras que Fudetani lleva improvisa en la iluminación, ya que no se trata de un diseño de iluminación ya creado: ocurre en vivo.
Jacobo creó la música original para el espectáculo.
En la dramaturgia contaron con la colaboración de Edwin Sarabia, en la primera parte de la residencia, y de Olga Gutiérrez, quien los ha acompañado en el proceso.
Kenji Ushikubo realizó las tomas y edición del video para la video danza; Agueda León, el vestuario; y Tlaloc Moctezuma participa en las video acciones.
En cuanto a la temática, Paula indica que inició siendo cuál es la razón para estar vivo y lo que se valora de la vida, pero eso los llevó al lado contrario, a reflexionar sobre el no querer estar vivo y al suicidio, que como se sabe tiene una alta tasa de incidencia en Yucatán y también en Japón.
Como parte del proceso se despegaron del tema del suicidio, pero fue un catalizador para cuestionarse sobre la vida y cómo la quieren vivir, y la transición entre la vida y la muerte en tradiciones como la cristiana-católica, la cultura japonesa y la maya, no necesariamente como un final sino como un ciclo.
El proyecto se efectuó con el apoyo de la Fundación Japón en México, con la coproducción de Mixbaal Fondo para el Fomento de la Educación A.C., Comunidad Zutut ìHa y Casa de la Cultura Maya Nachi Cocom
Para las presentaciones de “Ikiru-Vida” hay que reservar el cupo. Informes al teléfono 9993-29-13-13, al correo electrónico audienciasrendija@gmail.com y en las redes sociales de TeatrodeLaRendija.— Iris Ceballos Alvarado
