BERLÍN (EFE).— Una eternamente melancólica Charlotte Gainsbourg completó ayer con “Les passagers de la nuit” la ronda francesa de la Berlinale, un festival dominado numéricamente por producciones del país vecino y al que el cine español se incorporará hoy, en la lucha por los Osos.

“La nostalgia es mi lenguaje cinematográfico de adopción”, afirmó el director francés Mikhaël Hers acerca de su película, donde todo apunta a ese factor, desde la música hasta las voces radiofónicas que se escuchan o las imágenes de archivo que intercala a la ficción.

Charlotte Gainbourg, en el papel de una mujer recién separada, con dos hijos adolescentes y una muchacha de la calle acogida en el trastero de la casa —Noée Abita—, es la principal transmisora del sentimiento de vulnerabilidad y la melancolía, tanto cuando ríe como si llora.

“Es un personaje en busca de la felicidad, aunque no sabe exactamente cómo alcanzarla o hasta qué punto ello implicará nuevas sacudidas en su vida”, explicó la actriz francesa.

Una Emmanuelle Béart masculinazada es su jefa en el programa radiofónico nocturno donde trabaja y por el que deambulan invitados, o pasajeros de la noche desvalidos. “La radio tenía por entonces el monopolio de la noche”, explicó el director parisino. Hers lanza su cámara por el París de 1980, partiendo de la victoria electoral del socialista François Mitterrand, en 1981.

Su película redondeó la nutrida presencia del cine francés.