MÉXICO (EFE).— Élmer Mendoza, uno de los máximos exponentes de la narcoliteratura mexicana, revela que a veces bebe alcohol con el Zurdo Mendieta, el policía de sus novelas de ficción, reaparecido en su más reciente libro “Ella entró por la ventana del baño”.

“A veces me tomo un whisky con el Zurdo Mendieta, pero no me quiere contar de sus desencuentros con Susana (su esposa). Llevamos una relación en la pandemia en la que uno no se puede ver”, confiesa el autor.

En su novela, publicada por Random House, Mendieta se propone atrapar a un desalmado traficante de drogas, el Siciliano, y acepta una misión paralela: encontrar el antiguo amor de un empresario de 86 años que está a punto de morir.

“El Zurdo sigue siendo un hombre que toma riesgos, pero está sentando cabeza. El trabajo policíaco es duro, lo trato de reproducir en mis novelas, pero en su vida privada sí está tratando de ver con quién se va a morir; sin pretenderlo, hice un registro más humano de él”, dice.

Como en otras obras de Mendoza, las mujeres tienen un papel decisivo, lo cual, según el escritor, tiene que ver con que se siente seducido por ellas.

Figuras necesarias

“Le doy mucho valor a las mujeres, las de mis libros son fuertes, necesarias, indispensables. Los hombres heterosexuales tenemos una dependencia de las mujeres; muchos varones alteran el curso de su vida por la presencia de una mujer y en el caso del Siciliano trae una marca y esas marcas no se borran”, afirma.

Aunque la novela sigue la trama principal, que gira alrededor de la persecución del Siciliano, el autor hace reflexiones acerca de las relaciones de pareja; en tres de ellas hay hombres obsesionados con el pasado.

“Cuando estuve escribiendo encontré tres casos de hombres divorciados que habían buscado a su primera mujer. Después de 30 años trataron de reanudar. No he preguntado a la gente que podía saber de eso a qué responde el fenómeno, pero me sirvió para reforzar lo que estaba trabajando”.

Mendoza, de 72 años, lleva décadas escribiendo sobre el narcotráfico. “Tienen que despenalizar. El problema de las adicciones es histórico desde que el hombre es hombre. Aparece en los Vedas, en la literatura griega. En mi generación decíamos: hay que probarlo. Después se convirtió en un problema médico severo”.

Según el novelista, atender las adicciones en el mundo costaría mucho dinero. Entonces los gobiernos prefieren hacer propaganda, detener a una banda o confiscar un cargamento.

“Las bandas en México y América Latina han crecido y se han armado bien. Siempre capturan un arsenal; está muy descompuesto el ambiente. En México todos los días aumentan los pobres, quedan pocas opciones para sobrevivir”, señala sobre los jóvenes dispuestos a involucrarse en el narcotráfico.

Algunos autores de novela negra dicen que su personaje principal a veces les toca la puerta para ser tomado en cuenta en el próximo libro. Mendoza habla del Zurdo Mendieta como si fuera un personaje de la realidad.

“En mi estudio nada más mi mujer puede tocar la puerta. Escucho el timbre de la calle, pero nunca voy a ver quién es. Si es el Zurdo, se tiene que regresar”.