El 25 de febrero de 1972 la Universidad de Yucatán anunció la concesión a Luis Echeverría Álvarez del Doctorado Honoris Causa, en el marco de la conmemoración del primer medio siglo de la casa de estudios. Pero en la ceremonia el Presidente de México rechazó el título.
Su decisión, dijo entonces, comenzó a tomar forma al reflexionar en los problemas de Yucatán, mientras viajaba esa mañana a Mérida para participar en la inauguración de obras públicas, como el inicio de la construcción de Ciudad Industrial.
De acuerdo con la publicación del Diario de la época, Echeverría aseguró que en su resolución —sopesada a lo largo de la jornada— influyeron también las reclamaciones de campesinos del Estado que no habían recibido tierras ofrecidas, la existencia de “contrastes que ya deberíamos haber superado en el medio social” y la duda de si, “juntos, habremos de tener la perseverancia, la habilidad, la luz interior, la capacidad para llevar al cabo todos nuestros proyectos”.
¿Rechazó el honor por ser presidente?
Así, el mandatario solicitó a la comunidad de la Universidad de Yucatán —todavía no era autónoma— que “me haga un favor: que me invite aquí a venir dentro de cinco años, cuando tenga tres meses de haber salido de la Presidencia de la República; que eso lo haga después de valorar si he sabido y si he podido servir a México, y en particular a Yucatán”.
“Que acepto el título y el grado, pero que tenga la bondad el Consejo de levantar una pequeña acta de guardar el documento y decir que a petición del Presidente se reserva el juicio de la comunidad universitaria de Yucatán para dentro de cinco años llamarme, o bien, con esa delicadeza tan conocida en Yucatán, simplemente olvidar el incidente, para ver si me he hecho merecedor realmente y he sabido y he podido servir a México y a Yucatán, para venir aquí a recibir lo que me dan”.
Cuando ese plazo se cumplió y Echeverría ya había entregado la Presidencia a José López Portillo, el Honoris Causa al mandatario no fue refrendado.
La velada se realizó en el edificio central de la Universidad, donde autoridades, docentes y alumnos se distribuyeron por la planta baja y el primer piso, de acuerdo con la descripción que hizo este periódico.
El secretario general de la institución, Jaime Orosa Díaz, leyó el decreto de creación de la Universidad del Sureste, antecesora de la casa de estudios, y el acuerdo por el que se confería el Doctorado Honoris Causa de la Escuela de Jurisprudencia a Luis Echeverría.
Otra solicitud
En su discurso en la Universidad de Yucatán, el Presidente hizo una solicitud más a la comunidad académica: “Que cada estudiante fuera un buen estudiante; que cada joven examinara con ponderación y discutiera con sus compañeros los problemas de Yucatán, los problemas de México y los problemas del mundo”.
“Que cada maestro sea un buen maestro que todos los días se prepare para ser mejor maestro que el día anterior, no solamente en lo que concierne a sus disciplinas específicas sino en lo que concierne a esa preparación espiritual que es siempre indispensable entre los adultos que están en contacto cotidiano con los jóvenes”.
El mandatario concluyó su intervención expresando el deseo de “que nos hayamos entendido a fondo” y “comprendido la lealtad y la sinceridad de mis palabras”.
“Me esforzaré por que me inviten aquí a venir dentro de cinco años”.
El Diario consigna que una “prolongada, espontánea ovación tributaron los universitarios” al invitado incluso antes de que éste terminara de hablar.
