El Congreso Mundial de Móviles (MWC, por sus siglas en inglés) cerró ayer su edición de 2022 con más de 60,000 asistentes, mejor de lo previsto, ya que la patronal de la industria móvil, GSMA, organizadora del evento, pronosticó entre 40,000 y 60,000 congresistas.
Los datos ofrecidos por los organizadores confirman que el Mobile ha puesto rumbo a la recuperación después de que en 2021 se celebró a medio gas a causa de la pandemia, con poco más de 20,000 congresistas presenciales, y en 2020 el virus obligó a su cancelación.
Los registros de este año todavía se sitúan lejos de los de 2019, antes del Covid-19, cuando el congreso atrajo a unas 109,000 personas.
“Nada supera al Mobile en persona. Fue emocionante reunir a nuestra comunidad, tan apasionada por la conectividad, para discutir sobre las oportunidades que se avecinan”, mencionó el consejero delegado de GSMA, John Hoffman.
Según datos de GSMA, en el evento, en el que participaron congresistas de más de 200 países desde el pasado lunes, mostraron sus innovaciones más de 1,900 expositores, patrocinadores y colaboradores, y se han podido seguir más de 1,000 ponencias, el 97 por ciento de ellas de forma presencial.
El impacto económico sobre la ciudad de Barcelona y su área de influencia se cifró en más de 240 millones de euros (unos 265 millones de dólares).
El congreso contó con delegaciones de 160 instituciones internacionales y países, entre los que no se incluyó Rusia, dado que, debido a la invasión de Ucrania, GSMA vetó la presencia de su pabellón.
Además de adelantarnos qué nos deparará el futuro, el Mobile exhibió diversas soluciones que ambicionan mejorar la vida de gente a la que la tecnología tuvo que olvidar, ya sean personas mayores o habitantes de zonas despobladas, por ejemplo.
Una silla de ruedas inteligente, avances en la telemedicina y contra la exclusión financiera son algunas de las innovaciones que se vieron estos días.
La firma nipona Fujitsu quiere dar lugar a “un nuevo mundo hiperconectado” a través de su red privada de tecnología 5G, con velocidades de hasta 20 Gbps, latencias de milisegundos o cobertura a miles de dispositivos de manera segura. Ello tiene varias implicaciones, dos de ellas pensadas para ayudar a superar dificultades con la tecnología.
Es el caso de un innovador servicio de telemedicina, con el que un doctor o doctora puede pasar consulta al paciente a kilómetros de distancia, algo que puede ser útil, por ejemplo, en zonas alejadas. No se trata de una revisión superficial, sino que el 5G posibilita tomar la tensión y la temperatura o pesarse en la báscula y que los resultados lleguen al instante, al facultativo.
Fujitsu también ideó un servicio de ayuda cuando los cajeros automáticos no responden a nuestras demandas. En vez de desesperarse llamando a un teléfono (seguramente de pago y atendido por un robot), una solución de atención remota, bautizada como DIVA, ofrece hacer una suerte de videollamada avanzada con la que el operador podrá ver exactamente cuál es el problema y describir al usuario los pasos a seguir.
La china Xiaomi fabricó un perro-robot experimental que, entre otras funciones, puede ser usado para acompañar a personas mayores o con discapacidades.
Se vendieron ya más de 1,000 unidades de este animal sin carne ni huesos que, sin embargo, es capaz de dar la pata, saltar —aunque no subir escaleras— o reconocer a una persona y seguirla evitando obstáculos visuales.
Todavía en fase inicial, este perro-robot puede ser controlado mediante un celular o con órdenes de voz, soporta un peso de hasta 3 kilos y gracias a sus seis cámaras y 11 sensores memoriza espacios y desarrolla mapas.
La coreana Digico KT, asimismo, está desarrollando una silla de ruedas con cierta autonomía: capaz de evitar obstáculos —igual que hacen los ya conocidos pequeños robots que limpian suelos—, con un botón para llamadas de emergencia y posibilidad de ser conducida en remoto. Además, al ser eléctrica permite ser movida con mayor facilidad.
Los urinarios inteligentes de la empresa emergente barcelonesa Kamleon también dan servicio a los ancianos, especialmente a los que presentan algún tipo de demencia. El barcelonés Hospital del Mar ya inició un piloto con este producto, que calcula a través de la orina el nivel de hidratación de la persona. El deterioro cognitivo, explican desde la empresa, puede hacer perder la percepción de sed.
Una prueba piloto de la Mobile World Capital Barcelona (MWCapital) y la compañía española Hispasat quiere dotar de conectividad vía satélite de banda ancha e Internet de las Cosas (IoT) a la comarca pirenaica de Val d’Aran, fronteriza entre España y Francia.
La iniciativa pretende garantizar la conectividad con banda ancha en las zonas de alta montaña, por lo que, una vez validada su eficacia, puede ser extrapolable.
Una mejor conectividad permitirá mejorar la gestión de las emergencias y ayudará en la prevención de los riesgos naturales, el control del turismo y la monitorización de la ganadería y la fauna, entre otros casos de uso.
Junto a la realidad virtual, el 5G o los metaversos, el medio ambiente y la sostenibilidad se abrieron paso, con mayor o menor timidez, en el MWC con la presentación de múltiples iniciativas y soluciones tecnológicas orientadas a alertar del impacto de nuestra huella de carbono y ayudar a combatir el cambio climático.
Se estima que la industria tecnológica es responsable de entre un 3.5% y un 4% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI), situándose por encima de sectores como el transporte aéreo, y que el sector de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) es actualmente responsable del 10% del consumo total de electricidad en la Unión Europea y de un 4% de sus emisiones de CO2.
Asimismo, se predice que la Inteligencia Artificial podría consumir una décima parte de la electricidad mundial en 2025.
Una de las compañías que abanderó el compromiso climático durante el congreso de móviles fue la operadora Vodafone, que bajo el lema “Digital for Green” presentó en su estand —presidido por un jardín vertical de 48 metros cuadrados— hasta 10 demostraciones basadas en tecnologías de red claves para la transición verde.
De entre ellas, sobresale el “bosque inteligente” que la operadora creó en Rumanía con una empresa emergente para evitar la tala ilegal.
La solución, que se aplicó en un extenso bosque de los Cárpatos rumanos que solo cuenta con dos guardias forestales para vigilarlo, está basada en unos sensores conectados a internet que se instalan en los árboles y son capaces de detectar y alertar de furtivos.
Abastecido con energía solar y geolocalizado, el sensor dispone de un micrófono con un alcance de un kilómetro y, gracias a la inteligencia artificial, es capaz de detectar ruidos anómalos, como el de un coche o el de una sierra mecánica, y alertar al guardabosque para que se desplace hasta el lugar.
Por su parte, Atos presentó su aplicación móvil Terra2, dirigida a gobiernos y agencias públicas, que ofrece acceso rápido a información ambiental y científica para ayudar en la toma de decisiones en la lucha contra el cambio climático.
También en la lucha para reducir las emisiones de CO2, Fujitsu anunció que desarrolló con éxito una nueva tecnología de red de acceso de radio virtualizado (vRAN) —la parte del sistema de telecomunicaciones que conecta los dispositivos individuales a la red global— con soporte 5G que permitiría reducir las emisiones globales de CO2 del sistema en un 50% o más en comparación con los sistemas de estaciones base convencionales para 2025.
La finlandesa Nokia fue más allá y presentó una nueva estación base refrigerada con agua, en lugar de aire, que permite reducir hasta 90% el consumo de energía del sistema de refrigeración y en un 80 % las emisiones de CO2, a la vez que el agua caliente que se genera en el proceso puede ser reutilizada en los sistemas de calefacción de los edificios donde se encuentre.
Para impulsar la economía circular, Telefónica y Éxxita Be Circular, una empresa española dedicada a reparar y alargar la vida útil de dispositivos tecnológicos, se aliaron para lanzar el “Pasaporte Verde Europeo”, basado en tecnología “blockchain” (cadena de bloques), que garantiza la trazabilidad completa y la información fiable y contrastable sobre la durabilidad de terminales de segunda mano.
El “blockchain” también es la tecnología empleada por la empresa emergente Vidris, la ganadora de la iniciativa “Hack The Planet” organizada por la Mobile World Capital Barcelona (MWCapital), que ideó un pasaporte digital que premia a los consumidores por la compra de productos sostenibles, ayudando a empresas ecológicas a generar valor de marca.
Más allá de las soluciones concretas presentadas, y a riesgo de que se trate de un lavado de imagen verde, a lo largo del congreso fueron muchas las empresas que reiteraron su compromiso de alcanzar la neutralidad climática a corto o medio plazo, demostrando que la transición ecológica no es una cuestión del futuro, sino de presente.— EFE
