Tal vez ya habrás visto una misa góspel en alguna película o serie de época, pero el concepto de esta celebración fue cambiando desde sus orígenes hasta el estado turístico en el cual se encuentra. Pero para lograr comprender mejor ese recorrido es hora de dar un vistazo a la historia.
Primero podríamos enfocarnos en la exacta definición de la noción, así se diferencia de otras experiencias culturales. En esta festividad religiosa, la música y las plegarias se unen bajo una misma textura ritualística la cual es difícil de obtener en otro lado. Las iglesias protestantes afroamericanas fueron las que crearon esta abstracción, que cobró fuerzas a principios de 1930, hasta convertirse en el fenómeno que observamos hoy en día. La ciudad elegida al azar para desarrollar dicho evento fue New York. Tal vez el contraste de culturas, razas y religiones hizo todo lo posible para establecer los cimientos en los cuales creció el Góspel.
A pesar del relato musical que va sucediendo tras las horas y horas de celebración, hay una cierta cercanía similar a la de cualquier otra misa evangélica, cristiana o católica: la guía del pastor. El recorrido que realiza este líder espiritual tiene un principio y un fin como en las otras misas. El coro góspel es lo que diferencia de las demás festividades. Esa intervención descontrolada y duradera hace que todo el ambiente se convierta en un espacio ecléctico donde todo puede suceder y la emoción se encuentra a flor de piel. El paso de la tristeza a la alegría puede resultar casi actuado, pero la energía que se respira en este lugar tiene que ver con la historicidad del pueblo que la relata, lo cual vuelve todo mucho más realista.
Volviendo a este último punto, que es la historicidad, justamente en ella se encuentra la semilla que originó todo ese proceso religioso.
El góspel como género musical nace en los campos de algodón, donde los esclavos cantaban para aliviar dolores y generar consciencia mientras eran maltratados. De esta manera podemos entender la conexión con el canto, con Dios y con la tierra que se pueden escuchar en las letras. Al principio los cánticos tenían un simbolismo más revolucionario, pero eso fue mutando hasta encontrarse con el carácter individual y católico presentes en las canciones de hoy. Del campo de concentración, a la segura cotidiana eclesiástica tal vez sea la transformación ideológica más profunda que fue ocurriendo paulatinamente sobre este movimiento.
El otro cambio abrupto tiene que ver con el nivel de popularidad que fue adquiriendo. En los barrios bajos de Brooklyn, se encuentran las iglesias de góspel más famosas de todas. El servicio del Domingo es el más importante y el más largo de todos. Pero en los últimos años, la idea de mostrar este ritual y las ganas de los turistas de vivenciar algo así, volvieron el marco un poco más artificial. Ahora se ofrecen excursiones que les permiten a los turistas observar lo que sucede en una misa góspel en Nueva York; algo impensado años atrás, y más si se tiene en cuenta el por qué de los inicios del fenómeno.
Aunque tal vez no sea lo mismo que antes, aunque ideológicamente no se compare con lo que los ancestros quisieron demostrar al reunir un coro y un pueblo fiel para escuchar las plegarias, la experiencia sigue siendo impresionante, atrapante y única. Independientemente de tu religión o país de origen, visitar una misa góspel será un acontecimiento emocionante y lo recomendamos fervientemente.
