Con una misa de acción de gracias, la visita de Helados Polito y el voceo en las calles por parte de colaboradores de Megamedia se celebró ayer el 97 aniversario de Diario de Yucatán.
La alegría de estar reunidos en torno a esta fecha tan significativa salió a relucir, luego de dos años de pandemia, en los que la celebración fue muy discreta e interna, pues esta vez se contó con la presencia de numerosos colaboradores que desde muy temprano por la mañana se unieron al voceo en las calles para la venta del periódico y, posteriormente, en el edificio central participaron en la develación de las placas con las fotografías de tres colaboradores en la Galería de Valores, así como la entrega simbólica de las becas a un colaborador y una hija de un colaborador, que este año obtuvieron las becas Megamedia.
Después de ese acto, otro numeroso grupo de colaboradores participó en la misa de acción de gracias que impartió en el edificio central del Diario el Pbro. Cristian Cáceres Solís, formador del Seminario Mayor.
La actividad matutina concluyó con la visita de Helados Polito, que ocasionó que se formará una larga fila de colaboradores, de las distintas áreas del periódico, deseos de disfrutar este postre. En nota aparte damos cuenta de los detalles de la develación de placas en la Galería de Valores y la entrega de becas Megamedia.
Reflexión y recuerdos
Respecto a la misa de acción de gracias fue uno de los momentos más significativos de la celebración por el 97 aniversario de Diario de Yucatán, no sólo por el mensaje que el sacerdote dio en la homilía, sino también porque se recordó a varios compañeros y a uno de los ex directores del Diario que fallecieron en los últimos dos años.
En la misa se pidió por Carlos R. Menéndez González, fundador del periódico, por Carlos R. Menéndez Navarrete, tercer director; y por los colaboradores Manuel Balam Ruiz, Renato Peñalosa Bojórquez y Osvaldo Garduño Chávez.
El Pbro. Cristian Cáceres abordó en la homilía el Evangelio de San Lucas, en el que se narra la visita de la Virgen a su prima Isabel, que al igual que María ya estaba embarazada.
Hizo referencia a la situación contrastante, un bebé no esperado como era el caso de la Virgen María, y uno muy deseado y ansiado que pensaron que nunca llegaría como es el caso de Isabel. El sacerdote ejemplificó que esto muestra como nadie tiene el control de su vida, sólo Dios.
Expresó que esto muestra la primera gran verdad, que la vida no se puede planear y proyectar, si se prepara, se va a la escuela, se estudia una carrera y técnicamente la persona se está preparando para su futuro, la realidad es que la vida no se puede controlar, “tener una carrera no significa que voy a tener trabajo, tener trabajo no significa que me va a ir bien, y ser joven, no necesariamente trae como consecuencia ser saludable”.
-La vida no la podemos controlar en absoluto, los dos años que vivimos en pandemia nos lo mostró, porque con todo lo que tenemos como humanidad no podíamos controlar nada más que lavarnos las manos y usar cubrebocas.
-Tenemos que aceptar esta verdad, evidentemente prepararnos proyectar, pero abandonar la idea de que estamos en control absoluto de este regalo que Dios nos dio.
Indicó que Dios puede visitar la vida de una persona de diferente forma, “a veces el problema de los que nos decimos católicos o creyentes, es que sólo queremos las visitas de Dios cuando estas traen abundancia salud, bien, aplausos, felicidad, bienestar, pero a veces también Dios puede visitarnos de una forma diferente, a través del dolor, la ausencia, la pérdida, la enfermedad y muchas veces nosotros nos resistimos y queremos cerrar la puerta a Dios porque creemos que si no es a través de cosas bonitas y placenteras Dios no está”.
Enfatizó que “no controlamos nuestra vida y por eso siempre hay que tener la puerta abierta para Dios, y dejar que nos vaya visitando de diferentes formas, para que en esas visitas el dolor no nos destruya y la felicidad y el éxito no nos pierda, porque a los seres humanos el dolor nos pierde y el éxito y avance también”.
Resaltó que la única guía segura para el camino del hombre siempre será Dios, porque “nos conoce a profundidad y sabe lo que realmente necesitamos”. Expresó a la familia Megamedia reunida en el sitio, que hay que mirar la historia y descubrir que a veces en las altas, pero también en las bajas Dios ha estado, y quiere decir algo, generar un bien para uno mismo o para los demás.
Invitó a poner en el altar los gozos, las esperanzas, los dolores y las fatigas que cada uno tuviera en su vida y su corazón, “las esperanzas y preocupaciones que nos acompañan y llevamos en el interior y pidamos a la Virgen María que nos enseñe a procesar estas visitas de Dios , la que hoy te esté tocando, para descubrir cómo ahí el señor actúa y está buscando el bien tuyo, de tu familia y el bien de los que te rodean y con los que compartes la vida laboral”.
La vida no la podemos controlar en absoluto, los dos años que vivimos en pandemia nos lo mostró
La Eucaristía contó con la participación de un coro integrado por colaboradores de Megamedia. Llamó la atención el copón dorado que el sacerdote llevó para la misa, pues tenía grabado el nombre del Pbro. Jorge A. Laviada Molina, quien falleciera hace algunos años cuando fungía como rector del Seminario.
Se averiguó que el utensilio religioso fue obsequiado por la familia del sacerdote al Seminario, y es utilizado en algunas misas cuando los sacerdotes del lugar acuden a oficiar a otros recintos.
Refrescante visita
Como se mencionó después de la misa, a las 12 del día, se recibió la visita de Helados Polito, a quien ya esperaban ansiosamente los trabajadores de Grupo Megamedia. Apostados en los pasillos, entre reencuentros y saludos afectuosos, pues algunos ya no se ven con tanta frecuencia como antes de la pandemia, esperaron el refrescante producto.
José Andrés Mena Alcocer, nieto de Vicente Mena Heredia “Polito”, fue quien encabezó la visita. “Polito”, fue en las últimas décadas quien acudía a repartir los helados, siguiendo una tradición de su padre, Vicente Mena Muñoz. Sin embargo, “Polito” falleció el 2 de noviembre de 2021. Su familia, sus hijos, y en este caso su nieto, siguen con la tradición de visitar el Diario en su aniversario.
José Andrés recuerda que acudía a acompañar a su abuelo, papá y tío a la entrega de helados desde que tenía unos 6 años, por lo que estar un año más en Diario, y en las diversas oficinas de Grupo Megamedia es para él de gran agrado.
Señala que el 31 de mayo es una fecha importante para él y su familia, la esperan cada año, y sienten bonito cuando les hablan para decirles que están invitados a la celebración de aniversario del Diario.
Asegura que esta tradición nunca morirá, porque seguirán acudiendo a la cita año con año. En esta ocasión se repartieron entre los colaboradores helados de coco, mango y mamey.
La visita no sólo fue en el edificio central del Diario, a donde regresaron por la noche para ofrecer helados al personal de producción y redacción, sino también en las oficinas de Uniprint, Dypaq Umán y Dypaq Comercializadora (calle 47). En total se repartieron 80 litros de helado entre los colaboradores
