MADRID (EFE).— Las alpargatas son una prenda infalible en tiempos soleados y atesoran tanta artesanía como historia, pues pasaron de ser un calzado humilde a desfilar por pasarelas y vestir los pies de íconos como Dalí, Coco Chanel, la reina española Letizia Ortiz y la doctora Jill Biden.
Su uso en países mediterráneos, como España y Francia, democratizó este calzado, que llevaban campesinos y también utilizaron los soldados republicanos durante la Guerra Civil española (1936-1939).
Jill Biden se hizo con un par de alpargatas de la firma Castañer cuando visitó Madrid con su marido, el presidente estadounidense Joe Biden, con motivo de la más reciente cumbre de la OTAN. Era un modelo anudado al tobillo que en tiempo récord agotó existencias.
En los meses de primavera y verano las alpargatas, espardeñas o espardiles se convierten en calzado cómodo y de vanguardia, pese a que sus orígenes se remontan a la civilización egipcia, hace más de 4,000 años.
Elaboradas con fibras naturales como algodón y mimbre y con suela de cáñamo o esparto, los primeros modelos de espardeñas pueden conocerse en museos como el Arqueológico de Granada, donde se expone cómo los zapatos de estructura hilada marcaron a varios pueblos.
En su evolución pasó a ser calzado de soldados y pasear por el Hollywood de la década de 1950, cuando en los rodajes sus divas llevaban espardeñas, entre ellas Grace Kelly y Audrey Hepburn.
Coco Chanel durante sus permanencias en Biarritz combinaba este calzado con collares de perlas y blusas de estilo marinero.
El halo de sofisticación y vanguardia llegó de la mano de Yves Saint Laurent, quien en la década de 1970 decidió reformular el diseño con plataforma y subirlo a las pasarelas de la moda. Desde entonces este básico se renueva cada temporada con modelos que conviven con clásicos atemporales.
Ahora hay tantos modelos como estilos y ocasiones. “En nuestro caso las sandalias altas con plataforma y hormas cómodas son uno de los productos estrella”, explican responsables de Fígara, marca artesanal especializada.
Para esta compañía la clave de las alpargatas, por encima de la estética, radica en su proceso artesanal para crear hormas cómodas. El criterio lo comparten fabricantes de zapatos históricos aún en vanguardia, como es el caso de las venecianas.
