El lunes 15 de agosto pasado, un incendio en una casa del fraccionamiento Limones, en el poniente de Mérida, causó incertidumbre entre los vecinos y la comunidad en general que quedó de manifiesto en numerosos mensajes y textos en las redes sociales. 

Más allá de los daños materiales que ocasionaron las llamas en la segunda planta de la vivienda, la preocupación de numerosos vecinos y usuarios virtuales que leyeron en las diversas plataformas de Grupo Megamedia el incidente, la atención se centró en un residente especial que quedó atrapado entre el fuego.

Se trata de un adolescente de 17 años con autismo que ante la ausencia temporal de su madre, no se percató del grave peligro que corrió, y gracias a la oportuna intervención de los Bomberos y agentes de la Secretaría de Seguridad Pública lograron su rescate, pese a sufrió algunos problemas de intoxicación al aspirar el humo.

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¿Qué es el autismo?

Ante esta situación que pudo convertirse en una tragedia, vale la pena recordar qué es el autismo, cuáles son sus características, quiénes lo padecen y qué tipo de atención requieren las personas que presentan este trastorno. 

De acuerdo con información de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el autismo, también llamado trastorno del espectro autista, constituye un grupo de afecciones diversas relacionadas con el desarrollo del cerebro.

“Los trastornos del espectro autista (TEA) son una serie de de afecciones diversas que se caracterizan por algún grado de dificultad en la interacción social y la comunicación, que también se presentan con patrones atípicos de actividad y comportamiento; por ejemplo, dificultad para pasar de una actividad a otra, gran atención a los detalles y reacciones poco habituales a las sensaciones”, citan expertos en el portal de la OMS.

Diferentes niveles de autismo

Las capacidades y las necesidades de las personas con autismo varían y pueden evolucionar con el tiempo, y aunque algunas pueden vivir de manera independiente, hay otras con discapacidades graves que necesitan constante atención y apoyo durante toda su vida. 

“Las características del autismo pueden detectarse en la primera infancia, pero, a menudo, el trastorno no se diagnostica de manera oportuna o ya en una etapa avanzada, cuando los pacientes sufren alteraciones severas, como epilepsia, depresión, ansiedad y trastorno de déficit de atención e hiperactividad”, se agrega. 

En otros casos, el autismo se evidencia por comportamientos problemáticos, como dificultad para dormir y autolesiones. El nivel intelectual varía mucho de una persona a otra, y va a partir de un deterioro profundo a eventos con aptitudes cognitivas altas.

Bomberos y policías de la SSP en las tareas para el rescate de un adolescente con autismo en un fraccionamiento de Mérida.- Foto Diario de Yucatán

¿Cuántas personas tienen autismo en México?

Según datos de la OMS, este trastorno del neurodesarrollo afecta a uno de cada 160 niños en el mundo, de los cuales se calcula que casi el 1% se viven en México, es decir alrededor de 400 mil personas tienen autismo.

El organismo de salud precisa que es una estimación que representa una cifra media, ya que la prevalencia que se observa varía considerablemente entre los distintos estudios que se realizan en distintos países del mundo.

No obstante, en algunas investigaciones se registran cifras notablemente mayores. Así, el número de niños con autismo en Estados Unidos se situó en 80 casos por cada 10,000 niños en este 2022, la octava prevalencia más alta en los países incluidos en la estadística. 

Una marcha para conmemorar el Día Mundial del Autismo en el Monumento a la Patria, en Mérida, Yucatán.- Foto Diario de Yucatán

¿Cuáles son las principales causas de personas con autismo?

La evidencia científica disponible, indican los expertos de la OMS, es la existencia de múltiples factores, entre ellos los genéticos y ambientales, que hacen más probable que un niño pueda tener autismo.

“Los datos epidemiológicos disponibles demuestran de forma concluyente que no hay pruebas de una relación causal entre el autismo y, por ejemplo la vacuna contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola, como se relaciona en algunos estudios con metodologías plagadas de errores”, destacan.  

Tampoco, agrega, hay pruebas de que otras vacunas infantiles aumenten el riesgo de autismo. Los exámenes de los datos sobre una posible asociación entre el peligro de autismo y la presencia en las vacunas concluyeron que los biológicos no incrementan esa supuesta amenaza. 

Diagnóstico, evaluación y atención de personas con autismo

A pesar de que no hay cura para el trastorno del espectro autista, y no existe un tratamiento único para todos los pacientes, los médicos de la OMS recomiendan que ante alguna sospecha un especialista realice un diagnostico para descartar o confirmar si un niño tiene autismo.

“En la primera infancia y durante toda la vida, una amplia gama de intervenciones pueden optimizar el desarrollo, la salud, el bienestar y la calidad de vida de las personas con autismo, por ello es vital el acceso oportuno a intervenciones psicosociales tempranas basadas en las evidencias para mejorar su capacidad”, insisten. 

Por último, destacaron los científicos que es importante que se les ofrezca al niño o adolescente con autismo y a su familia información y servicios adecuados, la sugerencia al tratamiento con especialistas y ayudas prácticas para ayudarles a comunicarse eficazmente e interactuar socialmente en la medida de sus posibilidades integrales. 

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