Un homenaje a Cristo Sumo y Eterno Sacerdote rindieron ayer integrantes del presbiterio yucateco durante la misa del 70o. aniversario sacerdotal del presbítero Juan Castro Lara, que presidió el arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega, en la rectoría de San Juan Bautista de esta ciudad.

Más de tres decenas de sacerdotes, incluyendo al hermano del festejado, presbítero Sebastián, y a su hermana, asistieron a esta emotiva celebración en la que le entregaron un reconocimiento al sacerdote.

Asistieron el arzobispo emérito, monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, y el obispo auxiliar, monseñor Pedro Mena Díaz.

En la homilía, el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez, recordó que estaban celebrando a Jesús Sumo y Eterno Sacerdote.

“En esta ocasión celebramos el sacerdocio de Cristo en un hombre al que le fueron impuestas las manos hace 70 años (tiene 95 de edad) para ejercer el ministerio sacerdotal y continúa perseverando en el camino que el Señor le indicó y esto nos da una idea del sacerdocio eterno de nuestro señor Jesucristo, encarnado en cada uno de los pastores aquí presentes”.

“Celebramos en el día del apóstol San Mateo, aunque en realidad el aniversario del padre Juan fue ayer (por anteayer) cuando se cumplieron 70 años de su ordenación sacerdotal allá en su natal Tekit”.

“Y celebramos hoy, en el día de San Mateo, y nos puede recordar la realidad nuestra de todos los ministros de la Iglesia. Los primeros que eran pescadores y seguramente los tachaban de ignorantes no sé si alguno de nuestros sacerdotes haya venido de familia de pescadores pero San Mateo nos hace pensar en nuestra condición de pecadores”.

“No importa qué buenos o qué tan perfectos seamos cada uno de nosotros. Somos pecadores al fin y al cabo y San Mateo, invitado por el Señor, que era únicamente reconocido como un pecador, nos recuerda nuestra condición, no hay uno entre nosotros perfecto, Dios nos llamó siendo pecadores”.

“Y aunque celebramos a San Mateo podemos recordar contigo, padre Juan, a otro apóstol, al apóstol San Juan, tan querido por nuestro Señor, y así fue reconocido por él y por los demás discípulos”.

“Podemos recordar también al precursor, a Juan el Bautista, pero Juan el apóstol perseveró y estuvo al pie de la cruz con el Señor y con María Santísima ahí presentes”.

“Juan el apóstol que recibió de parte de Jesús la indicación ‘ahí tienes a tu madre’. Yo creo que el sacerdote puede asegurar su perseverancia siendo un sacerdocio santo si a diario se encomienda a la Santísima Virgen María”.

“Teniendo presente a María con nosotros seguramente podremos perseverar y no solo perseverar sino santificarnos en el ejercicio de nuestro ministerio. Juan recibió a María en su casa pero Juan la recibió en nombre de todos los discípulos, también padre Juan, tú has recibido a María en nombre de todos los fieles que te ha tocado conducir y les has transmitido esa devoción tan grande. Llevas el nombre de otro Juan, Juan Diego, que recibió de la Santísima Virgen del Tepeyac palabras dulcísimas: ‘¿No estoy yo aquí, que soy tu madre’”.

“Y Juan, aquel Juan Diego se quedó el resto de su vida ahí, custodiando el lugar santo donde María puso las plantas de sus pies para ser recordada, amada, venerada por todos los mexicanos y ahora no sólo América sino que el mundo entero pone los ojos en la Guadalupana”.

“Padre Juan, quisiéramos poner tu ejemplo, tu historia en alto como esa vela que debe iluminar a todos los de la casa, no la vamos a esconder debajo de la cama, vamos a ponerla en alto para que todos se den cuenta de tu ministerio, de tu trayectoria, especialmente los sacerdotes que tengamos en ti un testimonio de santa perseverancia pero también los laicos que son llamados todos ellos a perseverar en las cosas de Dios y los casados son llamados a perseverar en la institución matrimonial”.

“Por eso es bueno que pongamos tu ejemplo en alto, tu que has sido un hombre siempre humilde y sin embargo es bueno que tu testimonio sea conocido y que anime a todos los cristianos, empezando por los de casa, empezando por el mismo presbiterio de Yucatán, queremos recoger tu enseñanza, tu testimonio, que nos ayude, que nos impulse a continuar, el Señor te ha ungido tal como lo anunció Isaías, el Espíritu del Señor está sobre mí porque me ha ungido para anunciar la Buena Nueva a los pobres, este es nuestro ministerio, proclamar el año de gracia del Señor para que los que están oprimidos por el pecado puedan salir a la libertad… para esto fuiste ungido y vienes cumpliendo bien tu misión”.

“Inmediatamente desde que abrazaste esta vocación ya vienes arrastrando un buen testimonio con alguien que siguió la vocación sacerdotal en tu misma familia, aquí está el padre Sebastián (Castro Lara) acompañándonos en tu celebración”, dijo el arzobispo.

Al final de la misa el padre Juan Castro dirigió un mensaje de agradecimiento a los obispos, sacerdotes y personas que lo acompañaron en la celebración.

El sacerdote rector de San Juan Bautista recordó que su sacerdocio fue marcado por la persecución religiosa y también algunos aspectos del pasado, antes del Concilio Vaticano II, como el ayuno que tenían que hacer los sacerdotes a la media noche y hasta las 2 de la tarde del siguiente día.

También cómo se celebraban las misas en casa, en la madrugada, y caminatas largas que hacían para llegar a poblados o a su casa en Tekit, y la masacre de indígenas.

Lamentó que tenga dificultades para caminar al recibir a los gremios que acuden al templo, sin embargo, dijo que se sentía tranquilo y le daba a Dios las gracias por haber llegado a este aniversario sacerdotal. Luego leyeron su semblanza y el presbiterio le entregó un reconocimiento.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán