El estrés crónico aumenta un 14 por ciento el riesgo de cáncer, como damos cuenta en la portada, lo cual puede medirse con indicadores biológicos clave que, en conjunto, muestran cómo el estrés afecta al cuerpo.
Para ver cómo estos indicadores, y la carga alostática total, podrían afectar a las muertes por cáncer, el equipo del doctor Justin Moore, autor principal del estudio, observó datos de la encuesta de salud nacional, que se recolectaron entre 1988 y 2019 en los Estados Unidos. En total, las encuestas incluyeron a más de 41,000 adultos, entre blancos, negros e hispanos.
Los niveles de carga alostática de todos los participantes se midieron en una escala de 0 a 9, en que unas puntuaciones de 3 o más se definieron como indicadores de “carga alostática alta”.
Entonces, los investigadores midieron el vínculo entre una carga alostática alta y el riesgo de morir de cáncer de varias formas.
Por ejemplo, tras eliminar la edad como consideración, una carga alostática alta se vinculó con un riesgo un 28 por ciento más alto de muerte debida al cáncer.
Cuando se observó solo a los encuestados negros e hispanos, el vínculo fue más flojo, pero los investigadores apuntaron que los números relativamente bajos de participantes que no eran blancos podrían haber afectado a esa parte del análisis.
Aun así, cuando también se sacaron de la ecuación el sexo, la raza, la edad y el historial educativo, se determinó que había un riesgo de cáncer un 21 por ciento más alto.
Y esto se redujo a un aumento del 14 por ciento en el riesgo después de que los investigadores también tomaran en cuenta el historial de tabaquismo, los ataques cardiacos anteriores o el historial de cáncer o insuficiencia cardiaca de los pacientes.
Sin ajustar por cualquier factor de confusión potencial (como la edad, la raza, el sexo, los ingresos y el nivel educativo), los que tenían una carga alostática más alta se enfrentaban a unas probabilidades 2.4 veces más altas de morir de cáncer que los que tenían unas cargas alostáticas bajas, informaron los investigadores.
“El estrés acumulativo se asocia con un riesgo de morir de cáncer” en general, apuntó Moore.
Busca ayuda
Para resolver este vínculo, Moore señaló que sería importante adoptar estrategias de salud pública y clínicas para reducir el estrés y la inflamación crónicos. Estas podrían incluir los esfuerzos por eliminar el estigma de los servicios de salud mental, además de “proveer recursos sensibles a la cultura, competentes y asequibles en los centros de atención primaria, en todo el continuo de la atención para el cáncer”.
Añadió que se necesita más investigación para clarificar los riesgos específicos del cáncer, y para explorar el rol del estrés en los resultados del cáncer.
EL Dr. Jonah Zuflacht es un neurólogo de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia, Estados Unidos.
En 2017, Zuflacht dirigió un gran estudio de la Universidad de Columbia que identificó un vínculo similarmente potente entre el estrés y un aumento significativo en el riesgo de accidente cerebrovascular.
En cuanto a un vínculo específico entre el estrés, el riesgo de cáncer y la progresión del cáncer, Zuflacht sugirió que el estrés podría hacer que el sistema inmunitario sea menos capaz de identificar y luchar contra el cáncer a medida que se desarrolla.
De forma más amplia, dijo, el impacto del estrés todavía no se comprende del todo.
“Si acaso, es probable que esté poco reconocido”, añadió Zuflacht. “Porque parece que hay innumerables efectos nocivos que puede tener, ya sea en el sistema cardiovascular o en los procesos que permiten que las células cancerosas se desarrollen”.
Moore y sus colegas reportaron sus hallazgos en una edición reciente de la revista Population Health.
