El concierto de Guns N’ Roses, anteanoche en el Centro de Espectáculos de la Feria Yucatán Xmatkuil, ha quedado en la memoria de los fans como uno de los más especiales por varias razones, entre ellas, su anhelada realización luego de dos fechas pospuestas por la pandemia, el enfoque popular que se le dio al mismo por llamarlo “Gran Bailazo”, la participación de Molotov como telonero, y porque fueron casi cinco horas en las que el rock retumbó.

La intensidad del espectáculo, la energía demostrada sobre el escenario, tanto de Guns N’ Roses como de Molotov, y la selección de temas que recogen sus grandes éxitos, deleitaron a un público deseoso de experimentar una catártica experiencia como esta para dar rienda suelta a ese deseo de libertad, de gritar y saltar, como el que logra un concierto de esta magnitud.

Sin mayores incidentes, salvo una leve falla técnica en el sistema de pantallas cuando estaba avanzado el concierto, transcurrió el evento donde la euforia y las pasiones desbordadas entre los presentes no condujeron a conatos de riñas o altercados hostiles; el comportamiento del público en esta primera parada de la gira por México de Guns N’ Roses, fue ejemplar, lo que genera buenos augurios de lo que vendrá para las presentaciones en Guadalajara, Ciudad de México y Monterrey. Hasta los primeros minutos de ayer, buena parte de las casi 15 mil personas (no 30 mil como trascendió) continuaron sacándole jugo al boleto, cantando y coreando los temas de la legendaria banda. Los equipos de seguridad y emergencias reportaron saldo banco.

Un concierto como éste atrae a los amantes del rock, del heavy metal, llegó público de todas partes, edades y formas de pensar, así que los comentarios fueron variados. Para algunos el evento valió la pena, a pesar de la espera y el precio; casi todos se mostraron satisfechos y contentos con lo que vieron sobre el escenario, el ambiente y la organización.

Algo contrariadas

Cierto es que algunas personas se sintieron un poco contrariadas por el hecho de que en la víspera del concierto se ofrecieron boletos al dos por uno cuando desde semanas antes habían desembolsado el importe completo para dos localidades.

“De saber, me esperaba para aprovechar la promoción, aquí los que salieron beneficiados fueron los que compraron al final”, fue un comentario.

“¡Mi ciaticaaaaaa!, ya que empiece, ya me cansé de estar parada ¡quiero rooooockkk!”, gritaba desaforada durante la larga pausa entre las presentaciones de ambas bandas, una chica que con sus amigas llegó para presenciar el concierto.

“Hey güero, no seas, ya que esto no empieza, por lo menos invita a la pizza”, gritaba un grupo de jóvenes al operador de una de las cámaras de vídeo de la producción que pacientemente aguardaba el inicio del concierto disfrutando de pizzas de las que se vendieron en el lugar.

Al notar que la espera se prolongaba no faltó quien especulara “No salen porque no ha caído la lana”.

“Todavía se mueve la hija”, se decía de Axl mientras corría, saltaba y gritaba de un lado al otro del escenario.

Si hubiese que mencionar algún aspecto negativo del concierto, sin duda serían dos: por un lado fue la larga pausa técnica entre la presentación de Molotov y la de Guns N’Roses, los primeros a las ocho en punto subieron al escenario y de inmediato se abocaron a lo suyo, prender al público y desatar la locura, cosa que lograron a lo largo de los 45 minutos que duró su presentación.

La pausa técnica para preparar el escenario se hizo tan larga, casi una hora, que algunos decían “tardó más el intermedio que el concierto de Molotov”.

Larga pausa

El retraso causó que se bajara un poco el ambiente que ya había detonado la banda mexicana. El otro aspecto que a nadie gustó fue la caótica salida del recinto ferial hacia las vías que conducen al periférico de Mérida. El concierto fue tan bueno, que casi nadie quizo irse hasta escuchar la última pieza del repertorio, lo que ocurrió pasadas la una de la madrugada de ayer.

Largas filas de vehículos a vuelta de rueda, “bocinazos” y uno que otro recordatorio familiar, se hicieron escuchar por lo menos durante dos horas. Algunos retornaron a casa a descansar, otros prefirieron seguir la bulla en el recinto ferial.

Un detalle curioso, pese a que el público en general se mostró satisfecho, fueron los comentarios sobre el lugar donde se realizó el concierto “hubiese sido en un foro de Mérida”, aunque lo cierto, en lo que casi todos coincidieron, es que nunca olvidarán haber visto a los “Guns”.— Emanuel Rincón Becerra

 

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