Con una kermés a la que asistieron familiares de alcohólicos en recuperación, el centro de rehabilitación Cottolengo celebró ayer su 37 aniversario.
Las actividades arrancaron a las 9 de la mañana con la llegada de los primeros visitantes que a lo largo de la jornada disfrutaron de tortas y tacos de cochinita y de relleno blanco y negro; postres y refrescos. Asimismo, hubo brincolines para el disfrute de los niños.
Como en cada kermés, se instalaron módulos de información de Al Anon, agrupación de familiares y amigos de alcohólicos. Algunos integrantes de este grupo ofrecieron alrededor de las 10 de la mañana sus testimonios.
Hablaron una esposa y una hija de alcohólico sobre cómo ha sido su experiencia. Igual se escuchó el testimonio de una joven de Alateen, organización de apoyo para que jóvenes compartan sus experiencias, fortalezas y esperanzas, discutir sobre las dificultades y animarse uno al otro, y para adolescentes en busca de ayuda para problemas de alcohol o drogas.

“Más que una kermés es un encuentro de exalumnos porque hay sesiones de Alcohólicos Anónimos y de Al Anon”, dijo Libia Esther Novelo Domínguez, secretaria del patronato.
La señora Libia señaló que los “cottolengos”, como popularmente se conoce a las personas que han habitado en el centro de rehabilitación, se reencuentran con sus amigos y compañeros.
“Es una tradición y aquí vienen personas de varios lugares, de Cancún, de Ciudad de México, de Isla Mujeres… Hasta de España han venido a recuperarse”.
Como parte de la jornada, a la 1 de la tarde, luego de que finalizó un show cómico, hubo una sesión abierta de Alcohólicos Anónimos. En dicha sesión, los participantes hablaron de las labores que realizan en sus respectivos distritos y grupos.
En la plática se resaltó que todos los servicios de Alcohólicos Anónimos, que cumple 87 años de puertas abiertas, son gratuitos. Se mantienen con aportaciones propias.— Iván Canul Ek
