Ayer fue un día muy activo para la industria de la moda, que fue testigo de la presentación en París de las colecciones de dos de sus casas más respetadas, Chanel y Louis Vuitton, con la presencia de figuras del espectáculo.

Además, en Madrid comenzó Atelier Couture, en la que hasta hoy miércoles se verán diseños de novia en el Palacio de Santoña.

En la capital francesa, Kristen Stewart abrió el desfile de Chanel con un vídeo que pone en valor la estética surrealista y misteriosa que Coco Chanel creó para el vestuario de la película “El año pasado en Marienbad”, inspiración de la colección primavera-verano 2023.

La actriz estadounidense, de 32 años y embajadora de la firma, aparece en blanco y negro abandonando la mítica sala de cine Le Champo, en el Barrio Latino, tras la proyección de la cinta vanguardista de Alain Resnais.

De acuerdo con el reporte de la agencia EFE, mientras las imágenes del filme se proyectaban en pantallas gigantes que rodeaban la pasarela, medio centenar de estilismos revelaba la apuesta de la casa por el regreso a siluetas fluidas y elegantes, con el blanco y negro como protagonistas.

Tan solo algunos toques de rosa, crema y tonos pasteles destacaron por encima del binomio estrella, colores que también impuso la creadora de Chanel en sus orígenes.

Hoy, con Virginie Viard al frente del diseño creativo, las faldas se recortaron y se llevaron con mucho vuelo, en algunos casos muy mini, propuesta cada vez más reclamada en las pasarelas.

El vuelo se repitió en las chaquetas, con un ligero corte sahariano y de largo hasta la cadera, con bolsillos y cinturón ajustado, como la que viste Kristen Stewart en el vídeo a modo de vestido.

Vestidos camiseros

Ganaron terreno los vestidos camiseros, por un lado en los clásicos trajes de tweed, más ligeros que en otras ocasiones, con escote de camisa y solapa fina, pero también en creaciones de seda, más alargadas en la falda.

El juego de volúmenes opuestos funcionó muy bien en la propuesta de monos de pata ancha sobre tops ajustados, y en chaquetas masculinas sobre prendas cortas y ajustadas en lamé dorado y crepé negro.

La sobriedad del blanco y el negro, y la dulzura de los tonos amarillos y rosados recibieron una dosis extra de sofisticación con las lentejuelas y plumas que abundaron en la colección, como en un vestido blanco metalizado y un filo de volantes de pluma en el bajo.

El toque sensual lo dieron los pronunciados escotes en la espalda y la presencia recurrente del halter marcando los hombros.

Lazos, perlas y brillantes decoraron los trajes y accesorios de la colección, en la que también destacaron calcetines brillantes que llegaban hasta debajo de la rodilla, como si fueran botas.

El desfile tuvo lugar en un Gran Palacio Efímero situado frente a la Torre Eiffel y a él no faltaron algunas de las fieles seguidoras de la firma, como Diane Kruger, Jenna Coleman y Anna Wintour.

 

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