“Hemos sido marcados con la muerte y resurrección de Cristo, por lo tanto la muerte es parte de nuestra experiencia mientras estamos en este mundo peregrinando hacia la vida eterna”, expuso el obispo auxiliar de Yucatán, monseñor Pedro Mena Díaz, en la misa de los Fieles Difuntos, que celebró ayer en el Cementerio General.
Después de la proclamación del Evangelio según San Juan, a cargo del diácono permanente Ángel Barahona, el Obispo Auxiliar dijo que estaban “reunidos en el Cementerio General los que tenemos esperanzas”.
La esperanza, afirmó, “está fundada en lo que el mismo San Pablo nos ha dicho: ‘Para salvarnos, Jesucristo pasó por la muerte, pero no se quedó muerto sino que ha resucitado”.
Los bautizados “hemos sido insertados en la muerte y la resurrección de Cristo”, señaló a las más de 500 personas que asistieron a la celebración eucarística.
“Dios nos ha dado la vida y quiere que gocemos de la vida eterna, por eso nos ha regalado el sacramento del Bautismo por los méritos de la muerte y resurrección de Cristo”, agregó. “Éste es el motivo por el cual nos estamos reuniendo”.
Jesucristo alienta la esperanza “de que la vida está destinada a la felicidad eterna en el reino de los cielos, que será un banquete suculento ya anunciado desde el Antiguo Testamento ratificado por Cristo”.
Mientras partimos al reino de los cielos, “aquí en la tierra la Iglesia peregrina es alimentada por el mismo Jesucristo en el gran banquete de la Eucaristía”.
“¡Qué belleza es la celebración de la Eucaristía!”, remarcó el prelado.
“Por eso lo mejor que nosotros podemos ofrecer en nuestra peregrinación hacia el reino de los cielos y para mantener la esperanza de que nuestros fieles difuntos gozarán de la paz eterna es ofrecer la Eucaristía, como es la tradición de nuestro pueblo: pedir por nuestros fieles difuntos en cada misa que se celebra”.
Con nuestra oración y la participación en la Eucaristía “el Señor tendrá misericordia de ellos y alcanzarán la vida eterna”.
Monseñor Mena también habló del Janal Pixán, “que es un banquete”.
“La comida, las flores, las velas y los retratos son signos de vida que debemos seguir manteniendo, son signos de vida porque creemos en la vida eterna de nuestros hermanos que se han adelantado y algún día nuestras fotografías estará ahí”.
Insistió en mantener la creencia de la vida eterna “porque tristemente el Halloween es lo contrario y es una tristeza que nosotros estemos promoviendo algo que contradice nuestra fe en la vida eterna, que nos habla de la presencia de otra realidad que es terrorífica, sin esperanza y de espanto”.
“Nuestro Janal Pixán nos habla de la vida eterna”, expresó monseñor Mena.
Mientras se celebraba la Eucaristía en el cementerio, cientos de personas se ocupaban de la limpieza de las tumbas de sus familiares.
El padre Lorenzo Mex Jiménez y el diácono permanente Juan Caballero concelebraron la Eucaristía, efectuada bajo un toldo. En el altar se colocó la imagen de San Sebastián Mártir.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
