En los años 80 un grupo de artistas británicos unió sus voces en la canción “Do They Know It’s Christmas?” (¿Ellos saben que es Navidad?) con el fin de recaudar fondos y apoyar en la lucha contra la hambruna en Etiopía, fue una campaña exitosa, que por mucho superó su objetivo.
Actualmente el título de la canción podría ser poco creíble, ya que debido a la globalización, la existencia de las redes sociales y la ola consumista, la Navidad es una celebración que no pasa desapercibida en el mundo.
Pero también son días que visibilizan la desigualdad que existe, ya que muchos no se pueden dar el lujo de decorar sus hogares con luces de colores, arbolitos con esferas brillantes, disfrutar una abundante cena, y mucho menos adquirir obsequios.
Así como muchas personas vulnerables no pueden costear una celebración decembrina, existen campañas, que apoyados de las redes sociales, movilizan a sus comunidades para llevar alegría y compartir amor en Navidad, como es el caso de “Compartiendo amor Sinanché” y “Noolo’ ki’imak” (El abuelo feliz) de Telchac Pueblo, campañas que promueven las estudiantes de trabajo social Fernanda Quiñones Sánchez y Diana Flores, respectivamente.
Ambas campañas consisten en visitar a personas vulnerables, en su mayoría adultos mayores, preguntarles qué desean en Navidad, escribir sus deseos en letreros y subir las fotografías a redes sociales, para que las personas que deseen apadrinar lo manifiesten en la publicación.
Antes de Navidad se recolectan los obsequios y en Nochebuena “Santa Claus” visita a los abuelitos y niños para entregarles los regalos que pidieron.
Fue en 2019, cuando por medio de Facebook María Fernanda se enteró de la campaña “Santa para un abuelito” y decidió participar apadrinando.
“El proyecto consistía en apadrinar a un abuelito de un albergue. Ahí participé como madrina. Asistí junto con mi novio a entregar el regalo en persona y fue justo ahí cuando pensé en hacer lo mismo el año siguiente en el mismo albergue, ya que el proyecto ‘Santa para un abuelito’ cambiaba de albergue cada año. Fue entonces como hace tres años, inspirados por esta campaña comenzamos nosotros a reproducir también el proyecto”.
María Fernanda comentó que el siguiente año, en 2020, junto con su familia, organizó una campaña en redes sociales para buscar padrinos y llevar regalos a abuelitos de un albergue.
De igual manera organizó una rifa para recaudar fondos y preparar platillos, los cuales repartió en Navidad y Año Nuevo a personas que viven en las calles de Mérida.
En 2021 la campaña incluyó a personas vulnerables de la comunidad de Sinanché. Fue ese mismo año que Diana Flores conoció la iniciativa y decidió replicarla en su comunidad, Telchac Pueblo.
Ambas jóvenes coinciden en que los adultos mayores son un sector de la sociedad que muchos olvidan en estas fechas.
“Siempre son los niños quienes reciben regalos cada Navidad, pero, ¿y los adultos mayores? ¿Y los no tan mayores pero muy trabajadores?, ellos no siempre son tomados en cuenta”, indicó María Fernanda.
Diana señaló que debido a la licenciatura que estudia y las actividades que ha realizado en el DIF de Motul se ha dado cuenta de las necesidades de los adultos mayores.
“Los abuelitos requieren atención y en especial en fechas decembrinas, ya que en ocasiones nos olvidamos de ellos, y visitarlos, tenerlos en cuenta y darles regalos tan simples y sencillos, para ellos es algo bonito y especial”, indicó la joven.
Asimismo, destacó la respuesta positiva de su comunidad a este tipo de acciones. “Siempre se ha caracterizado el pueblo a la hora de apoyar y colaborar”.
Este año más personas se sumaron y han recibido padrinos de comunidades vecinas como Telchac Puerto, Dzemul y Motul, así como ciudades de Quintana Roo y paisanos que viven en California, Estados Unidos.
Ella aseguró que alegrarles el día a los abuelitos es una de las mejores experiencias que ha vivido e invitó a las personas a apapachar, disfrutar y no olvidarse de sus abuelitos, así como sumarse a este tipo de acciones.
“Si en otra comunidad se realiza, que apoyen a los que lo organizan para abarcar lo más que se pueda”.
María Fernanda resaltó que es muy satisfactorio ver la alegría de la gente al recibir sus regalos y más porque por lo general se les olvida que el 24 de diciembre recibirán sus deseos.
Antes de Navidad
La entrevistada relató que hay casos que “te mueven mucho el corazón”, como ocurrió con un señor que falleció antes de Navidad.
“El año pasado incluimos a un señor muy trabajador y muy querido en la comunidad. Trabajó mucho para sacar adelante a sus hijas y su esposa toda su vida. Desgraciadamente el falleció unos días antes de recibir sus regalos, fueron sus hijas y su esposa quienes lo recibieron”, recordó.
Su labor sirve como enlace para ayudar. “Nosotros somos únicamente un vínculo de organización entre las personas que quieren compartir amor y quien recibe ese amor”, destacó.
María Fernanda señaló que es muy satisfactorio ayudar a la gente a realizar buenas acciones “porque si bien muchas personas viven con las ganas de hacer cosas bonitas, a veces pasa que no se busca la manera de hacerlo”.
Por último, la joven invitó a más personas a replicar este tipo de acciones en su entorno, ya que con pequeñas acciones podemos mejorar el mundo y llevarle felicidad a las personas más vulnerables.— Rosa Aracely Quiñones Sánchez
