PARÍS (EFE).— Un sillón y una cómoda con decoraciones de nácar que pertenecieron a María Antonieta fueron adjudicados ayer por 906,000 y 942,000 euros, respectivamente, en la casa Christie’s de París.
Los muebles, encargados para ser parte de una colección excepcional y decorar los aposentos de la reina, destacaron por ser piezas en excelente estado de conservación, incluso 250 años después de su creación.
La subasta llega un año después de que Christie’s vendiera un par de brazaletes de diamantes de la soberana de Francia por más de 7.6 millones de euros.
El sillón subastado ayer multiplicó su precio respecto de los cálculos, que estaban en un rango de 100,000 a 200,000 euros.
La cómoda, por su parte, se vendió dentro de las previsiones profesionales, que lo se situaban entre 800,000 y 1.2 millones de euros.
La reina encargó al ebanista Pierre Macret dos cómodas con decoraciones laqueadas y de color bermellón, extremadamente raras para la época por sus decoraciones en metal y laca.
Particularidades
“La cómoda es el comienzo de la carrera de Macret en la Corte de Versalles. Se la regaló en 1770, año en el que se casaría con el futuro Luis XVI”, dice Simon de Monicault, director de artes decorativas de Christie’s.
La laca europea, inspirada en el arte chino y japonés, demuestra el amor de María Antonieta por el arte asiático y la chinería, estilo artístico de Europa inspirado en los diseños asiáticos.
El sillón fue uno de los últimos encargos a Georges Jacob, conocido ebanista del neoclasicismo francés que produjo gran cantidad de mobiliario para la realeza.
La pieza tiene decoración de estilo etrusco, tipo de arte decorativo muy estimado por la pareja de monarcas. Por su buen estado de conservación “se puede ver lo delicado que es el tallado y la decoración”, subrayó De Monicault.
Cerca de sus hijos
El asiento fue encargado en 1788 para decorar un apartamento privado que mandó construir la monarca para estar más cerca de los aposentos de sus hijos.
Tras la Revolución Francesa, el mobiliario de la realeza quedó abandonado en las habitaciones y posteriormente vendido por la Convención Nacional (1793-1795), una asamblea elegida por votación que gobernó y legisló en Francia. Fue en 1793 cuando se dispersaron 17,000 piezas, incluido el sillón subastado.
“Hay mucho interés alrededor del mundo por María Antonieta, no solo porque fue muy famosa, sino porque fue una líder del gusto en Francia” y en el extranjero, detalla De Monicault, quien hizo hincapié en que había muchos compradores interesados en los artículos.
“Hay muy pocas piezas de María Antonieta en manos privadas”, lo cual incrementa la importancia de estos lotes, tanto por su célebre dueña como porque son “un gran ejemplo del estilo de vida de los aristócratas franceses del siglo XVIII”, por sus diseños y calidad.
