Les presenté a los abuelos una teoría psicológica sobre la exploración del mundo interior, desarrollada por el psicólogo suizo llamado Carl Gustav Jung, considerado padre de la psicología profunda, la cual estudia el alma y la vida interior del ser humano.
Jung se dio cuenta —les comenté— de que las personas mayores seguimos esforzándonos por desarrollarnos como personas. Analizando el comportamiento de los mayores, Jung elaboró cuatro principios. Hoy veremos los dos primeros:
1.— “No se alcanza una personalidad plenamente integrada sino hasta el final de la vida”. Esto significa que, hasta el último día de nuestra existencia, tendremos algún aspecto que madurar de nuestra personalidad.
2.— “Para poder terminar satisfactoriamente el proceso de maduración humana —dice Jung— hay que reconocer y reconciliar fuerzas y tendencias que están en conflicto dentro de nosotros mismos”.
Lo primero por reconocer y reconciliar según Jung es que la naturaleza humana es sexuada: mujer y hombre, que no se excluyen a sí mismos, sino que se complementan. Por lo que, en la vejez, mujeres y hombres tratamos de reconocer y reconciliar nuestras diferencias —femeninas y masculinas— en vez de entrar en conflicto con ellas, como —tal vez— nos ocurrió alguna vez.
La mujer continúa madurando su feminidad con los valores socialmente vistos como masculinos que ella considera importantes, y el hombre complementa la madurez de su masculinidad con los valores socialmente vistos como femeninos que considera necesarios para vivir plenamente como masculino.
Psicólogo clínico, UVHM. Tutor Salud Mental y Espiritualidad para Adultos. WhatsApp: 9993-46-62-06. TutorSaludMental
