MADRID (EFE).— El róver Perseverance de la NASA grabó el sonido de un remolino de viento cuando pasaba sobre él en el cráter Jezero de Marte, lo que ayudará a comprender mejor la atmósfera y clima del llamado planeta rojo.

En el cráter Jezero los investigadores han observado indicios de casi un centenar de remolinos de polvo —tornados de polvo y arenilla— desde el momento en que aterrizó el explorador.

Ésta fue la primera vez que el micrófono del instrumento SuperCam —que graba durante unos tres minutos cada dos días— estuvo encendido cuando un remolino pasó por encima del vehículo.

Los investigadores, liderados por Naomi Murdoch, de la Universidad de Toulose, combinaron las grabaciones de sonido con datos de multisensores y modelos para caracterizar el remolino de polvo marciano.

Aquéllos revelaron que el remolino medía 25 metros de ancho y 118 de alto. Los números, publicados ayer en la revista “Nature Communications”, demuestran que los datos sonoros son útiles para estudiar los remolinos.

“La grabación del torbellino fue una suerte, aunque no necesariamente inesperada”, dijo Roger Wiens, de la Universidad de Purdue.

“Podíamos ver cómo bajaba la presión, escuchar el viento, luego tener un poco de silencio, lo cual significa el ojo de la pequeña tormenta, y luego volver a escuchar el viento y ver cómo subía la presión”, describió el científico. “Todo ocurrió en pocos segundos”.

Para el investigador, se puede aprender “mucho más con el sonido que con otras herramientas”.

“Al igual que en la Tierra, en Marte el clima varía de una zona a otra”, añadió Wiens. “Utilizar nuestros instrumentos y herramientas, especialmente el micrófono, nos ayuda a hacernos una idea concreta de cómo sería estar en Marte”.

Los remolinos de polvo son frecuentes en el planeta rojo e indicadores de la turbulencia atmosférica. Constituyen un importante mecanismo de elevación del ciclo del polvo marciano. Registrar su sonido ayuda a mejorar la comprensión de los flujos de viento y la meteorología en Marte.

Además, los impactos de granos de polvo se asocian a la degradación del hardware de los vehículos exploradores en Marte, por lo que mejorar la comprensión del proceso de elevación del polvo también influirá en la exploración espacial.

El viento es rápido: unos 40 kilómetros por hora, lo que se vería en un remolino de polvo en la Tierra. La diferencia es que la presión atmosférica en Marte es tan baja que los vientos empujan el 1% de la presión.

No es un viento potente, pero sí lo bastante como para lanzar partículas de arenilla al aire y formar un remolino de polvo.

No obstante, la información indica que los futuros astronautas no tendrán que preocuparse de que vientos derriben antenas o instalaciones, y que el viento puede tener algunas ventajas.

Por ejemplo, las brisas capaces de eliminar la arenilla de los paneles solares en vehículos exploradores como el Opportunity o Spirit pudieron ayudar a que éstos durasen mucho más tiempo.

A medida que prosiga la misión Perseverance, las grabaciones adicionales de los micrófonos podrán proporcionar nuevos encuentros con los remolinos de polvo, lo que permitirá realizar estudios comparativos entre diferentes vórtices en distintas geografías.

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