En la misa de Nochebuena, anteanoche en Catedral, el arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega, dijo que los regalos que se dan en estas fechas a los seres queridos son para recordar al Niño que nació en Belén.
“Qué triste es regalar sin amar o por compromiso social, serían regalos huecos, sin sentido. Si nos regalamos unos a otros es porque el Padre nos dio el gran regalo: su hijo. Por eso nosotros queremos regalarnos unos a otros”, dijo monseñor durante la misa que concelebró con el padre Justo Ceballos Uc, rector de Catedral, y el diácono Carlos Rivas Río.
“Para que un regalo tenga verdadero sentido humano y verdadero sentido cristiano, tenemos que regalarnos a nosotros mismos. Que el regalo material sea expresión de lo que hay en nuestro espíritu: amor por nuestros seres queridos”, continuó el arzobispo.
En los primeros momentos de la misa, y mientras se entonaba el Gloria, el arzobispo, acompañado del padre Justo y del diácono, colocó al Niño Dios en el pesebre instalado en el altar.
En su mensaje, el prelado explicó que a la festividad también se le llama Pascua de Navidad, porque el hijo de Dios, en su condición divina, toma una naturaleza humana naciendo en Belén.
“El nacimiento de Dios sigue siendo motivo para que nos reunamos, para que queramos estar con la familia y los seres queridos para festejar esta noche. Es triste que muchos festejen, pero se les olvide el festejado. Como creyentes tenemos que recordarlo y hacerlo el centro de nuestra celebración”, señaló monseñor.
En otra parte de su mensaje, el arzobispo de Yucatán pidió por los miles de migrantes que están varados en la frontera de México y Estados Unidos, sufriendo de las bajas temperaturas de esta estación del año.
“Las casas de los migrantes de nuestra iglesia no se dan a basto para recibirlos. Ojalá que las autoridades civiles de cada ciudad se hayan tentado el corazón y los hayan recibido en otros lugares para que no mueran de frío”, dijo el arzobispo Rodríguez Vega.— Jorge Iván Canul Ek
