El derrame en la refinería Dos Bocas afecta las aguas del Río Seco
El derrame en la refinería Dos Bocas afecta las aguas del Río Seco. Aún no se precisa si es el causante de la contaminación en el Golfo de México

CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— Ante el nuevo derrame de crudo en el Golfo de México y que el gobierno no ha compartido información sobre el caso, la organización civil internacional Oceana exhortó a la presidenta Claudia Sheinbaum a establecer mecanismos de coordinación interinstitucional transparentes, ágiles y vinculantes.

También le pidió adoptar las medidas estructurales necesarias para que el Golfo de México nunca más enfrente una crisis como esta, sin responsables, sin información clara y sin justicia.

“El Golfo de México y sus comunidades costeras no pueden seguir siendo tratados como una zona de sacrificio ambiental, un territorio donde los derrames de hidrocarburos suceden sin consecuencias, mientras miles de familias pesqueras e indígenas pagan con su salud, su sustento y su patrimonio cultural el costo de una riqueza que no les pertenece”, indicó.

Piden medidas para evitar más derrames en el Golfo de México

“Es momento de replantear el modelo de desarrollo del Golfo de México y asegurar la no repetición de casos como este”, dijo Renata Terrazas, directora ejecutiva de la organización.

Oceana, dedicada a la protección de los océanos, señaló que el derrame de hidrocarburos que afecta las costas del Golfo de México es, además de una emergencia socioambiental, una crisis de transparencia y de rendición de cuentas del gobierno federal, que vulnera el derecho de las comunidades costeras a un medio ambiente sano.

A casi 20 días del primer reporte de chapopote en las costas del sur de Veracruz y del norte de Tabasco, la autoridad no ha podido establecer la causa del derrame ni identificar responsables, mientras la información oficial sigue siendo contradictoria e insuficiente ante la magnitud del daño señalado por las comunidades, apuntó la organización.

Opacidad del gobierno por el derrame en el Golfo

“La opacidad en torno a este derrame genera impunidad. Sin claridad sobre quiénes son responsables, las causas del accidente y sus afectaciones, resulta imposible que las autoridades competentes rindan cuentas, diseñen estrategias de atención efectivas y garanticen la reparación del daño a las comunidades”, señaló Renata Terrazas.

De acuerdo con las denuncias de las comunidades de la Red del Corredor Arrecifal, el derrame ha dejado un rastro de daño ecosistémico: muerte de tortugas marinas, un manatí y diversas especies de peces; afectaciones a los 17 arrecifes de coral del Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México; y la invasión de chapopote en la Laguna del Ostión, ecosistema vital para nueve comunidades.

La evidencia científica sobre derrames previos advierte la magnitud del riesgo. De acuerdo con el reporte de Oceana “A Legacy of Destruction: The Deepwater Horizon Disaster 15 Years Later” los efectos de los derrames pueden persistir durante años o décadas debido a la acumulación de contaminantes en tejidos de organismos marinos y en sedimentos costeros, con consecuencias directas sobre la biodiversidad, la productividad pesquera y la seguridad alimentaria.

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