MADRID (EFE).— Joan Roca, cocinero del varias veces elegido como mejor restaurante del mundo y ya coronado en la inamovible categoría “Best of the Best”, El Celler de Can Roca (Gerona, en el noreste de España), es optimista sobre el discurrir de la hostelería en 2023 porque cree que se consolidará la tendencia de comer menos fuera, pero gastar “con criterio y conocimiento”.
En su opinión, tras la pandemia “se han revitalizado” los restaurantes que se han mantenido, el sector del turismo y del ocio reporta un crecimiento y el año próximo “se consolidará la tendencia de salir menos (a comer fuera) pero mejor, porque la gente gasta con criterio y conocimiento”.
“Este 2022 ha sido un buen año y 2023 será mejor al margen de las noticias que leamos o escuchemos; saldremos adelante a pesar de la guerra contra Ucrania, que ojalá se acabe cuanto antes, y la crisis energética que ha conllevado”, manifiesta.
Bandera
Añade que la gastronomía, que “lleva años implicada en la sostenibilidad”, hará de este movimiento su principal bandera en 2023. Pero no será “por postureo ni por ‘greenwhasing’ (ecoblanqueo), sino porque es el momento de la verdad para todos, también para la hostelería y los productores”, asegura el chef.
Lo mejor del trío compuesto por los hermanos Roca —Joan en cocina, Josep en sumillería y Jordi en repostería— “está por llegar”, revela: inaugurarán el año lanzando la línea de destilados Esperit Roca con ginebra de té de roca, licor de cacao y aguardiente de algarroba.
Roca Sant Julià
En abril publicarán con la editorial Montagud un libro sobre la última década vivida en El Celler de Can Roca, y a lo largo del año darán forma a Roca Sant Julià, un macroproyecto multidisciplinar en torno a la gastronomía ubicado en el Castell de Sant Julià de Ramis.
Se trata de un castillo del siglo XIX en la provincia de Gerona, restaurado, que se sumará a sus otros negocios: El Celler de Can Roca, el espacio de eventos Espai Mas Marroch, el hotel Casa Cacao —que cuenta con su propio obrador chocolatero y una pastelería—, las heladerías Rocambolesc y la confitería del mismo nombre, y el restaurante Normal.
