VIENA (EFE).— Los herederos de un famoso actor y humorista austríaco asesinado en un campo de exterminio nazi en 1941 presentaron varias querellas en Estados Unidos para exigir la devolución de diez cuadros realizados por Egon Schiele, que, consideran, fueron expoliados y se exhiben en dos museos de Viena.
Un paso largo
Las demandas, confirmadas por la fiscalía financiera austríaca al diario “Der Standard”, fueron interpuestas por los herederos de Fritz Grünbaum, asesinado por los nazis en el campo de concentración de Dachau, y suponen un nuevo paso en un caso que se prolonga desde hace 25 años.
La reclamación se dirige contra el Estado austríaco, la galería Albertina, que es un museo público, y contra el Leopoldmuseum, una institución privada.
Según “Der Standard”, la demanda se refiere a una acuarela y un dibujo a gis, propiedad de la Albertina, así como al cuadro “Ciudad muerta III” y otras siete piezas pertenecientes a la colección del Leopold.
Los herederos de Fritz Grünbaum ya habían amenazado en 2015 con demandar a Austria para recuperar catorce obras que pertenecieron al humorista.
La serie de querellas realizadas ahora parten de una sentencia de mayo pasado en un tribunal de Nueva York, en la que se consideró probado que los nazis incautaron dos piezas de Grünbaum a través de un poder que el actor dio a su esposa en julio de 1938, cuando ya estaba en Dachau, con el que perdió todo el control sobre su patrimonio.
El organismo que en Austria se encarga de examinar reclamaciones de restituciones ha considerado, hasta ahora, que no hay pruebas de que los nazis se apropiaran de los cuadros y argumenta que la colección de arte siguió a disposición de la familia, como lo demuestran contratos de venta firmados por la hermana política del actor en 1952 y 1956.
El consejo consultivo que analizó el caso se pronunció en contra de una restitución en 2010, en relación con el Leopold, y en 2015, en el caso de la Albertina.
Los herederos de Grünbaum criticaron esas decisiones, que en su opinión forman parte de una “fallida política de restitución” de Austria, y anunciaron que la única vía que les quedaba era recurrir a tribunales en Estados Unidos.
La polémica por el desinterés de Austria en el expolio nazi se hizo patente a finales de 1997, cuando la justicia estadounidense confiscó dos obras de Egon Schiele, propiedad del Leopold, bajo la sospecha de que habían sido robadas por los alemanes.
El gobierno austríaco se apresuró en 1998 a aprobar una norma que obliga a los museos públicos a investigar sus fondos para detectar piezas robadas, generalmente a familias judías.
