Hoy en día se habla mucho de la importancia de atender y ocuparnos de las emociones y sentimientos, lo peor que podemos hacer es ignorarlos, negar que los tenemos o que nos afectan en el día a día de nuestra vida.

Pero es muy importante tener claridad y no confundirlos, no llamando tristeza a una depresión o viceversa, o angustia a una ansiedad.

Para diagnosticar una enfermedad siempre es necesaria la visita a un médico; si se trata de la salud mental, ir con un médico psiquiatra, que pueda diagnosticar y en su caso medicar; pues por ningún motivo debe uno consumir medicamentos o sustancias que “nos han sugerido” o que creemos que nos hacen bien.

Una terapia adecuada nos ayudará a iniciar un tratamiento eficaz y sanador. Todavía, muchas personas tienen estigmas con respecto a acudir con un psicólogo, un terapeuta o un psiquiatra, pensando que solo deben acudir personas con trastornos crónicos o solo esquizofrénicos, y no es así.

Toda persona, incluso mentalmente sana puede acudir para tratar algún asunto que por sí solo le causa conflicto o no pueda resolver por situaciones conductuales o le impidan realizar su vida de manera armónica e integral.

Y aquí, no solo se trata de traumas del pasado o de la infancia, no; hay muchos problemas de la vida adulta que por lo complejos que son no tenemos todos los elementos para resolverlos.

Es preciso tener conciencia de una situación que no está del todo bien en nuestra vida, no debemos acostumbrarnos a asumir como natural algo que nos abruma, que nos causa pesar y nos impide realizar nuestras acciones cotidianas.

Muchas personas suelen hacer planes ante un nuevo año, se proponen cosas muy buenas, pero, ¿por qué no considerar ocuparse de la salud mental? ¿Ir a una terapia, regalarse la oportunidad de sanar esas heridas que impiden vivir en plenitud? Buscar la salud integral, ocupándome de mi salud mental, la vivencia de mi fe, servicio a mi comunidad, etcétera.

No dudemos nunca que la mejor inversión estará en nuestra salud.— Coordinador diocesano para la pastoral de la vida y Doctorando en Bioética

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