La familia teresiana disfrutó de una mañana de fiesta que incluyó bailes y mensajes para romper las cadenas de envidia, soberbia e hipocresía, durante el pregón de San Enrique de Ossó, sacerdote fundador de la Compañía de Santa Teresa de Jesús.
Alumnos, profesores, religiosas y padres de familia se dieron cita en la cancha techada de la escuela para ser parte de la actividad.
La fiesta del sacerdote es hoy 27 de febrero y la institución académica decidió adelantar su celebración. El mal tiempo no fue obstáculo para que San Enrique de Ossó llegara al colegio y compartiera su mensaje después de la presentación de una historia en la que un grupo de jóvenes se dio cuenta que debía hacer algo ante un mundo gris.
Al final de la escenificación, el alumno que interpretó al santo, Diego González Rivas, de tercer grado de secundaria, salió desde una estructura simbolizando que rompía las cadenas de la falsedad, envidia, venganza e hipocresía.
“Queridos hermanos teresianos, no saben la alegría que tengo de poder estar con ustedes en este día tan especial. Y la ilusión que me da poderles compartirles este mensaje que es muy importante para los teresianos de Mérida y del mundo”, dijo.
“Vivimos en tiempos en que nuestro mundo es gris a causa de todas las cosas que nos atan y que nos impiden compartir la alegría con el resto del mundo y hacerlo un lugar mejor”, dijo.
Para romper esas cadenas, aconsejó, “hagamos comunidad teresiana porque nosotros conocemos a Jesús y su amor, por lo que es nuestro deber y nuestra responsabilidad compartirlo con el resto del mundo”.
Esto, añadió, no es tarea sencilla porque “requiere de mucho compromiso y mucha valentía; se necesita que cada quien actúe desde su realidad y que sea ejemplo para los demás, así como Santa Teresa lo fue para mí”.
A los estudiantes de kínder les dijo que “son el color del mundo y lo llenan de alegría con su inocencia, sigan siendo esa fuerza que motiva a tantas personas a salir adelante en su día a día”.
Aseguró que los alumnos de primaria “mantienen el entusiasmo de un niño, pero empiezan a tener mayores responsabilidades y conocimientos; en esta etapa están formando a la persona en la que se van a convertir en un futuro, su trabajo es conocer a Jesús y saber que verdaderamente es su mejor amigo y va a estar ahí siempre que lo necesiten”.
Al dirigir un mensaje a quienes cursan la secundaria, indicó que “sé que mantener la comunicación con Jesús puede ser un poco complicado y tal vez no sea una prioridad para ustedes, pero confío plenamente en sus capacidades para atreverse a salir del molde y ser valientes para difundir el mensaje de Jesús”.
“Prepa, ustedes están a un paso de salir de la escuela y ahora les toca enfrentarse al mundo real y compartir todo lo que han aprendido. Sé que muchos de ustedes siguen teniendo dudas y siguen conociéndose y descubriéndose, pero piensen que no hay mejor momento para fortalecer su relación con Jesús que esos momentos complicados y sepan que siempre va a estar para ustedes en la vida, los buenos y malos momentos”.
En su mensaje también dirigió unas palabras a los maestros, padres de familias y hermanas teresianas. “Todos ustedes, figuras de autoridad, tienen una misión muy importante: guiar a las futuras generaciones, ya que la educación es la base para construir al mundo y ustedes tienen la educación en sus manos; les pido que vean por todas las nuevas generaciones y sean la ayuda y ejemplo que ellos necesitan”.
“Yo sé que son muchas las cosas que a veces nos impiden actuar como nosotros quisiéramos, pero sepan que Jesús tiene un mensaje especial para cada uno de ustedes. Cuando sientan que no pueden cumplir lo que él les pide, sepan que en cada persona se encuentra alguien que siempre va a estar dispuesto a ayudarles; el trabajo de todos es romper con esas cadenas y volar hacia Jesús, que Él nos hará libres”.
El programa se tituló “Rompe redes, lazos y cadenas y vuela a Jesús que te hace libre”. Antes del Pregón, una batucada animó la jornada.
El arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, presidió misa por 130 años de presencia teresiana en Yucatán. Celebraron con el prelado los padres David González Vadillo y Ricardo Díaz Galleguillos.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
