NUEVA YORK (EFE).— Los herederos de un judío alemán que en 1916 compró el cuadro “La planchadora” de Pablo Picasso reclamaron en un tribunal de Nueva York que el Museo Guggenheim, que recibió la obra como un donativo, se los entregue, con el argumento de que su antepasado lo malvendió (en 1,552 dólares) en 1938 antes de salir huyendo de sus compatriotas nazis.

Según medios locales, Karl Adler compró la obra del pintor español a una galería de Munich, que le recompró el lienzo por 1,552 dólares, lo que equivaldría a 32,000 dólares actuales, cuando Adler se vio obligado a abandonar precipitadamente Alemania huyendo de los nazis.

“Adler no se habría deshecho del cuadro en el momento y al precio en que lo hizo de no ser por la persecución nazi que él y su familia habían sufrido, y hubieran seguido sufriendo”, dice la demanda presentada ante el Tribunal Supremo de Manhattan y citada por “The New York Times”.

El museo se defiende con que la obra no fue robada por las autoridades nazis y el cuadro le fue donado legalmente hace 40 años.

“La planchadora” es de 1904, durante el período azul de Picasso (1901-1904), y en su página web el museo la describe como “una célebre muestra de la sensibilidad, habilidad y emoción con que Pablo Picasso retrató a los trabajadores pobres”.

Según el medio Artnews, los descendientes del empresario judío consideran que su precio actual ronda los 200 millones de dólares.

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