México es un país que enaltece y celebra la muerte más que ningún otro. Cuando un ser querido fallece, su recuerdo adquiere un gran valor, porque –desde la antigüedad– celebrar la muerte ha formado parte de nuestra cultura.
Una forma moderna de honrar a los seres queridos ya fallecidos son los diamantes conmemorativos, en México es una industria relativamente nueva, pero en el resto del mundo tiene más de 15 años. Son diamantes cultivados en laboratorio a base de las cenizas y cabello humano o de mascotas.
Los diamantes conmemorativos representan la transición a la vida eterna, tener uno a manera de rendirles un sentido tributo a nuestros familiares fallecidos puede ser una gran opción.
¿Que son los diamantes conmemorativos?
Los diamantes conmemorativos se crean a base del carbono proveniente de las cenizas de cremación y cabello de nuestros seres queridos fallecidos, también se pueden obtener a partir de cenizas y pieles o pelo de mascotas.
Para crear un diamante conmemorativo se requieren, como mínimo, 200 gramos de cenizas o 10 gramos de cabello por cada diamante; para su realización se llevan a cabo varios procesos en laboratorio, tales como la purificación y la cristalización donde se convierte el carbono presente en cenizas de cremación y cabello humano, en diamantes.
Pero, ¿Qué debemos considerar al momento de invertir en un diamante conmemorativo como recuerdo de un ser querido que ha fallecido?
Para poder tomar una decisión informada (si esta opción es la mejor, o no), es necesario tener en cuenta algunos aspectos importantes, después de todo queremos hacer todo el proceso con el respeto que nuestro familiar fallecido merece. Estos son algunos de los principales puntos a considerar al momento de elegir un diamante hecho en laboratorio para honrar a nuestros seres queridos.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que los diamantes conmemorativos no tienen precio. Estas hermosas gemas son una extensión del legado de su ser querido, más allá de la vida y la muerte, por lo que ponerles precio sería imposible. Lo siguiente que hay que tener en cuenta son las famosas cuatro C’s de los diamantes, esto es de gran importancia ya que es el principal factor que influye en el precio, dicho esto, vamos allá:
- Primera C: Corte. El corte se refiere a la calidad con la que están cortados sus ángulos. Un buen corte impacta en la belleza de un diamante, ya que con la proporción adecuada, se puede conseguir un brillo excepcional y que el mismo se vea aún más grande gracias a la ilusión óptica. Los estilos de corte que se manejan en los diamantes conmemorativos son los tradicionales de cualquier diamante; brillante, esmeralda, princesa, oval, radiante, corazón, pera, asscher, amortiguar y marquesa, al ser un diamante creado el laboratorio puedes elegir el corte que prefieras.
- Segunda C: Color. Los diamantes conmemorativos suelen tener varios estilos de color, entre ellos: ámbar, amarillo verdoso, rojo, rosado, negro, azul y completamente transparente. El color del diamante dependerá del proceso que se le aplique en el laboratorio, por ejemplo, el cuerpo humano contiene 3% de nitrógeno lo que le da a los diamantes conmemorativos naturalmente un tono ámbar, al ser este el color regular que se logra con los procedimientos estándar, es el de más bajo costo. Los diamantes completamente transparente se crean eliminando el Nitrógeno del Carbono. Suelen tener la pureza de Carbono más alta, pero también un precio más elevado y un tiempo más largo de creación.
- Tercer C: Claridad. La claridad es una medida de pureza y rareza del diamante, afecta o beneficia el brillo de la piedra, y esta dependerá del tono que elijas.
- Cuarta: Quilate. Aunque ciertamente esta no comienza con “C”, se considera así ya que viene de palabra inglés “carats.” El quilate es el peso del diamante, aquí es donde se considera el peso y tamaño de la piedra. Los diamantes conmemorativos pueden ser desde 0.25 quilates (aproximadamente 4mm) hasta los 2.00 quilates (8.0mm) a mayor quilataje el precio evidentemente será mayor.
Cada una de las cuatro C contribuye a la belleza general de un diamante. Debido a que el ojo tiene dificultad para diferenciar un componente por sí mismo, como claridad o color, es importante considerar cómo las cuatro C se impactan entre sí.
Otro punto esencial a considerar es si la empresa que va a realizar el trabajo entrega certificado de autenticidad o no, en el caso de los diamantes conmemorativos el certificado de autenticidad se refiere a la garantía por escrito que certifica que el diamante que estas recibiendo fue creado con los restos de tu ser querido. La autenticidad y la garantía son aspectos fundamentales en algo tan personal como un diamante conmemorativo. Existen organismos como el Instituto Gemológico Español, el Instituto Gemológico de América (GIA) o el Instituto Internacional de Gemología (IGI), que certifican que los diamantes conmemorativos son auténticos y están certificados como cultivados en laboratorio (no extraídos).
Y por último, pero no menos importante, es recomendable considerar si ofrecen algún tipo de seguro en el envío de la joya, todos estos puntos tienen una gran influencia en el costo final.
¿Cuánto cuesta un diamante conmemorativo en México?
El precio de los diamantes conmemorativos en México se ve afectado por varios factores, el corte, el peso en quilates, el color que se elija, no será el mismo precio si elijes un tono amarillo, negro o completamente blanco.
En México los precios arrancan desde 28 mil pesos, pero va a depender mucho de la empresa que elijas para hacer el trabajo y la tecnología que se utilice para su realización.
En conclusión, ¿vale la pena invertir en un diamante conmemorativo?
Los diamantes conmemorativos son tan duraderos como los diamantes naturales. Se clasifican como diamantes reales (no artificiales) porque las propiedades físicas y químicas son idénticas a los diamantes naturales. Así pues, si vale la pena invertir en un diamante conmemorativo o no, es una decisión completamente personal. Obviamente no puedes revenderlos pues se hacen de las cenizas de la cremación de tus seres queridos pero ese es también donde radica su verdadero.
(I.S.)
