NUEVA YORK (EFE).— Miles de orquídeas recrean los paisajes tradicionales chinos en el invernadero de cristal del Jardín Botánico de Nueva York, donde el próximo fin de semana se abrirá al público el vigésimo espectáculo anual de esta especie floral.
Para la paisajista Lily Kwong, primera mujer no blanca en diseñar la exhibición, era importante transmitir sus orígenes asiáticos. En su propuesta —titulada “El espectáculo de las orquídeas: Herencia natural”— simula “los elementos naturales y los jardines tradicionales chinos” con elementos orgánicos a pequeña escala: juega con rocas recubiertas de musgo y orquídeas para simular montañas; fuentes para recrear cataratas y ríos, y arbustos como si fueran árboles.
La muestra cuenta con dos salas conectadas por un pasillo o “pasarela de la meditación”, que también forma parte del invernadero en el parque del Bronx.
En esa pasarela Kwong juega con la yuxtaposición del yin y el yang al usar agua y musgo en los laterales y decorarlos con orquídeas, algunas de ellas medicinales.
“Es algo que se refleja a menudo en el diseño de jardines chinos. El agua se asocia con frecuencia con la energía yin y está rodeada de flores blancas que se consideran el elemento yang”, explica la paisajista.
Las flores en el “pasillo de la meditación” son “orquídeas medicinales raras que se han utilizado durante miles de años en la medicina tradicional china”.
Para Kwong, esas flores tienen un significado especial, pues su bisabuelo era un “renombrado comerciante y curandero” y usaba las dendrobium para “dar más fuerza (a sus pacientes) y fortalecer su sangre, aumentando así su longevidad”.
Su diseño busca estimular todos los sentidos del visitante: el visual, con la paleta de colores de las orquídeas; el tacto, con las texturas del agua, las rocas y el musgo; el oído, con la música tradicional china y los trinos de pájaros, y el olfato, con el olor natural de las orquídeas.
“El olor es algo muy difícil de comunicar. Es imposible comunicarlo en fotos o vídeos y los olores en esta habitación y en este espacio son extraordinarios”, anota la diseñadora, que explica que muchos tipos de orquídeas emiten aromas de otras especies vegetales para atraer a insectos y pájaros, que son polinizadores.
“Algunas (orquídeas) huelen a té chai, otras a café y otras a chocolate. Hay una gran gama y diversidad de olores entre todas las orquídeas”, detalla.
El objetivo de Kwong es que a partir de este sábado y hasta el 23 de abril próximo los visitantes guarden sus celulares en el bolso y disfruten de la exhibición sin una pantalla de por medio.
“El resultado (de esta exposición) es hermoso y ciertamente fotogénico, pero espero que, además de tomar fotos, la gente guarde sus teléfonos, porque hay muchos pequeños momentos ocultos que están destinados a hacer que la gente se detenga, reflexione y piense en los suyos, en su herencia y en su propia conexión con el mundo natural”.
