Gará Castro tiene el proyecto de ser escritora hasta el último día de su vida, en lo cual la yucateca tiene 15 años de trayectoria.

En su juventud vivió en Estados Unidos, Inglaterra, Bélgica y Ciudad de México, pero lleva 20 años residiendo en Mérida, su terruño.

De aquí es mi familia, mis amigos, parientes, mis abuelos, bisabuelos y tatarabuelos, mencionó.

—Primero viajé mucho y realmente empecé a escribir a los 30 años de edad. Me surgieron las ganas de escribir como una necesidad, era algo que no podía negar. Y siempre he sido una ávida lectora, desde niña.

Según comentó, si los escritores responden a la pregunta de por qué lo son, posiblemente encontremos el misterio de nuestro arte y sigue siendo algo que perseguimos todo el tiempo. Es una respuesta difícil.

—Creo que buscamos respuestas de la vida, conocer al ser humano y es una necesidad de comunicar, profundizar, con la escritura descubres cosas, se descubre uno mismo, pero llega un punto en el que ya no es opcional, uno corre tras las letras porque no se imagina su vida sin ese arte.

—Leer es como la cara de la otra moneda. Van juntas la lectura y la escritura. Todo escritor es primero un ávido lector y lo sigue siendo porque así como le gusta contar sucesos, conflictos, también le gusta que le cuenten la vida de otras personas.

También admira mucho el estilo, la forma porque la literatura es escribir, pero con forma y con estilo, es donde se busca lo estilístico.

Gará Castro aseguró que ser escritor es un largo camino y en él se empieza a escribir sin saber bien para dónde uno va muchas veces, encuentra su estilo, su voz y una vez que la encuentra no la suelta, sigue con ella.

Para ser escritor se nace y se hace, van juntas, dijo. Creo que las dos cosas. Creo que es muy difícil ser un escritor sin el talento nato, pero el talento nato no sirve para nada si no hay la disciplina, la voluntad y la perseverancia.

Después detalló que sentarse a escribir es una disciplina para ella.

—En este momento lo estoy haciendo en las tardes, pero por mucho tiempo también lo hice en las mañanas. Tenía una rutina: realizaba ejercicio, desayunaba, sacaba pendientes y me sentaba a eso de las 11 de la mañana a escribir hasta las 3 de la tarde aproximadamente.

Luego reiteró que en este oficio se necesita una disciplina porque si uno deja su escritura, se “acartona” lo que está escribiendo.

—No empiezo una obra nueva sino hasta que saco el tiempo.

La escritora compartió que no le gusta revolver proyectos de obras, solo se dedica a uno y así consecutivamente. “Cuando empiezo algo lo termino. Ha habido algunas obras que no he terminado, pero luego ya no las retomo”.

En el mundo literario no ha encontrado barreras, más bien éstas han sido personales.

—Siento en términos generales que mi pudor al escribir es mayor que el de los hombres, quizá por tanta historia atrás de las mujeres.

—Por ejemplo, veo que los hombres manejan con un poco más desfachatez la sexualidad. Las mujeres a veces somos un poco más pudorosas, pero así somos. Quitando esos aspectos, me siento en completa libertad.

—Cuando estoy en mi mesa escribiendo en silencio y soledad no siento que haya un obstáculo.

Para publicar puede ser una tarea dura encontrar al editor, ahí entra la perseverancia y eso es igual para un hombre y una mujer.

—No creo que haya una desventaja en las mujeres respecto a los hombres escritores.

—Ahora se está hablando mucho de mujeres en todos los ámbitos y el trabajo de la mujer está siendo visto, valorado, entonces la forma en que vemos la vida, lo que sentimos y abordamos los temas, la familia, el amor, el sexo, la muerte son ahora un material para exponer al público que desea conocerlo, porque por muchos años se impuso la visión masculina del mundo, ahora las mujeres estamos teniendo una voz, y una voz fuerte.

La escritora expuso que el Día Internacional de la Mujer, que es hoy 8 de marzo, es para celebrar, disfrutar y agradecer haber nacido mujer. “Me encanta. Mi vida ha estado rodeada de mujeres, tengo muchas hermanas, madre, tías, y amo a los hombres también”.

Esta efeméride igual es para recordar con solemnidad el origen de esta conmemoración, a las mujeres que perdieron la vida en una fábrica por pedir aumento de sueldo.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

 

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