MÉRIDA.— Con el rezo del rosario y la interpretación de cantos religiosos se manifestaron 300 personas en la Caminata a Favor de la Vida, que se efectuó ayer por la tarde y en la que los participantes portaron prendas blancas y azules, alusivas a los colores de la Virgen, Madre de Dios.
Así se vivió la Caminata a Favor de la Vida
La caminata partió del “remate” de Paseo de Montejo y se dirigió a la Plaza Grande. Poco antes de las 5 comenzaron a reunirse en el lugar hombres, mujeres, niños, adolescentes, parejas de novios, matrimonios y hasta pequeños en carriolas y personas en sillas de ruedas. Todos ellos con la consigna de rezar por el fin del aborto, como hicieron notar con mantas y pancartas.
Antes de iniciarse la caminata se leyó un mensaje en el que se recordó que el 25 de marzo es la fiesta de la Encarnación y se celebra al niño por nacer, de ahí que se hayan unido en torno a Santa María de Guadalupe para agradecer el don de la vida y clamar piedad al Cielo por la práctica del aborto.
Se indicó que 1,500 millones de abortos se han hecho en tres décadas. “No vamos a tener paz en el mundo mientras se siga asesinando niños en el vientre de sus madres. Una nación que asesina a sus niños no tiene futuro”, se afirmó.
“Llenos de esperanza, junto a nuestra Madre, y con el arma que Ella nos ha regalado en la mano, el Santo Rosario, volvamos nuestra mirada a Dios, y supliquemos por la paz en nuestro México, y porque el aborto sea erradicado e impensable”.
Uno de los participantes en la caminata fue David Novelo López, quien asistió porque, dijo, hay que cuidar las vidas que son importantes, “desde que viene la fecundidad es una vida que se está gestando, y hay que salvar no solo la vida del feto, sino también de la mujer, son importantes las dos vidas”.
Hubo varios jóvenes en la marcha, y una de las presentes contó que es universitaria y se animó a participar al ver “la radicalidad que se vive en estos tiempos con el movimiento feminista, no se respetan las creencias religiosas de la gente”.
“Soy mujer, tengo 21 años y sufro de bullying en mi escuela por ser católica. No hay respeto para quienes profesamos una religión, somos objeto de burlas. Por eso estoy aquí y porque personalmente creo en la cita bíblica de que Dios antes de que me concibiera tenía un plan para mí”.
La joven, quien prefirió mantenerse en el anonimato, señala que con su presencia buscaba concienciar a otras mujeres de su edad y hacerles ver que la labor que hace la Iglesia es buena y no la aprecian, pues, por ejemplo, hay orfanatos, asilos y comedores a cargo de la Iglesia en los que se ayuda a quien lo necesita.
La señora Genny Carrillo Gaona contó que acudió a la caminata porque no está de acuerdo con los abortos. “Dios es el que nos da la vida, la madre y el padre son personas que participan en la labor de Dios, no son ellos los que dan la vida, es Dios, es el aliento divino, el Espíritu Santo es el que da la vida, si el Espíritu Santo no da ese aliento no hay vida, son células masculina y femenina pero no hay vida”.
Sentía que acudir a la actividad era un llamado de atención a las mujeres, especialmente a las que piensan que son dueñas de la vida. “Es una forma equivocada de pensar, porque el que da la vida es Dios, y nosotros solo participamos en esta tarea, por eso nuestros hijos cuando crecen se van, Dios sigue siendo el padre de todos”.
“Hay mujeres que han de pasar por situaciones difíciles que hacen que tomen determinaciones, pero deben saber que no están solas, está AME (Ayuda a la Mujer Embarazada) y otras instituciones que ayudan en esa situación, se les tiende la mano, se les ayuda y guía”.
A lo largo de la caminata, que del “remate” de Paseo de Montejo tomó la calle 58 para llegar hasta la 61, desde donde se encaminó hacia la Plaza Grande, se rezó el rosario.
Una vez en la Plaza Grande los asistentes rezaron la letanía y luego consagraron a las familias a la Virgen, lo que puso fin a la actividad.
