“La infancia es la gran cantera de la escritura literaria” dice Xavier Velasco sobre la construcción de Violetta y Pig, personajes que configuran la historia de su novela Diablo Guardián (Premio Alfaguara, 2003) que este año celebra su 20 aniversario y cuya publicación y premio significó “un partir en dos” en la vida del autor.
Xavier Velasco platica al Diario sobre la construcción que ambos protagonistas tienen a partir de la infancia y el lenguaje y cuenta que el hecho de que Violetta tuviera la manía de pasar tardes enteras de su pubertad en busca de adjetivos que la definieran y dieran nombre a “sus fechorías” resulta importante para la evolución del personaje, pues toma una postura frente el acto de nombrarse que impacta en las decisiones de su futuro.
En el caso de Pig, haber sido un niño que creaba mundos ficticios en los cuales refugiarse, configura también el modo en que el personaje se concibe a sí mismo en la adultez. En ambos casos, son esas las particularidades que unen sus caminos.
Diablo guardián narra la vida de Violetta, una joven que cruza la frontera con más de cien mil dólares robados a sus padres y que sobrevive cuatro años gastando montones de dinero que obtiene seduciendo hombres en lobbies de hoteles lujosos y rompiendo leyes. La vida la lleva de regreso a México, donde conoce a Pig, justo cuando su vida depende de “lanzar los dados correctamente”.
A Velasco le llevó 15 años pensar en sus personajes. Especialmente en Violetta. Comparte que cuidó cada detalle en la construcción de su modo de hablar, pues no quiso caer en lo que considera un error en muchos autores hombres y esto es: la voz masculina asomándose de modo evidente detrás de una voz femenina.
Y como la búsqueda tan inmersiva en el lenguaje estuvo presente durante todo el proceso de la novela, aún cuando esta no tenía un solo capítulo escrito, el autor trabajó en la voz de Violetta entrenando una escucha atenta y en el escudriño de las palabras que las mujeres de su alrededor pronunciaban.
Su búsqueda lo empeñó en tomar notas, en guardar audios de voz y hacer llamadas que le ayudaran a configurar el modo de hablar de Violetta.
“A Violetta necesitaba volverla lenguaje. Ella necesitaba jugar, tener una lengua viperina. Así, cuando ella se refiere hacia su padre como “Chivo Viejo” muestra su osadía, su rebelión. Son las palabras su herramienta para demostrar descontento”.
Pero lo verdaderamente decisivo para empezar a escribir el libro, dice Velasco, fue hallar el motivo por el que Violetta huye.
“Ella huye de la falsedad, de las apariencias y del mundo mezquino en el que vivía su familia con padre diplomático”. Xavier cuenta que en ese sentido fue crucial conocer los modos en que el estilo de vida familiar y la táctica de huida afectaría a su protagonista.
Inicio decisivo
La novela comenzó a escribirse en junio del año 2000, tres años antes del premio. El autor cuenta que emprendió la escritura debido al apoyo de un amigo de la familia que le pasaba un pago mensual con la promesa de que podría devolvérselo con las ventas que el libro generaría.
Y como Xavier no quiso volverse en un estafador, se empeñó en escribir, sin saber que la publicación significaría un cambio abrupto en su vida, tanto de manera profesional como personal, poniéndolo a la vista de lectores internacionales interesados en su obra.
Acerca de la música, la que es una compañera muy presente en su literatura y, por tanto en Diablo guardián, el autor dice: “Debuté en la música a escondidas. Fue para mí como un vicio profundo, una religión”.
Su pasión por ella viene desde la negación, ya que en su infancia, una maestra le prohibió cantar, diciéndole que era una práctica “que solo hacían las niñas” y como él no podía concebirse sin música, la escuchó a escondidas durante mucho tiempo, hasta que, un buen día, su madre le regaló un acetato que le fue muy significativo porque pudo entender que podía disfrutar de la música frente a otros sin culpa.
Desde entonces Xavier Velasco se desborda musicalmente dejando rastro de canciones en las páginas de sus libros.
Esas canciones también las goza Violetta. “Ella tiene poco, tan solo dinero y música. Es un ser que siente y acciona y lo hace casi siempre a través de lo que le dicta la música”. —Meryvid Pérez
