La pregunta clave —queridos amigos— respecto a nuestras emociones es “cómo se construyen y no dónde se construyen”. Y una pregunta más directa sería cómo construye el cerebro un caso —por ejemplo— de miedo.
Si en el caso de la “construcción” de nuestras emociones utilizamos la analogía de la “elaboración de alimentos”, el cerebro tendría como una alacena donde encontraría todos los ingredientes necesarios para su adecuada elaboración.
Volviendo a la pregunta de cómo construiría el cerebro un caso de “miedo”, diríamos entonces que el cerebro encontraría en su alacena todos los “ingredientes” básicos para elaborar tal “experiencia emocional de miedo” como, por ejemplo, el tipo de temperamento y de carácter del sujeto, así como su bagaje de experiencias difíciles o conflictivas y el historial de su habilidad para afrontarlas y resolverlas exitosamente.
Otro ingrediente importante sería el nivel de tolerancia a la frustración y manejo de impulsos del sujeto.
Es importante mencionar que el cerebro también utiliza como ingrediente básico el estado interno del sujeto en el momento mismo de construir tal experiencia emocional.
Con estos ingredientes mencionados y otros varios, el cerebro “construye un caso de miedo” con intensidad y recurrencia tan variadas, como variados son todos y cada uno de esos ingredientes utilizados para su adecuada “construcción”.
Lo anterior, entre otras muchas cosas, significaría, que todos podemos ir mejorando la calidad de nuestras “experiencias emocionales” si trabajamos y mejoramos la calidad de cada uno de los “ingredientes” que nuestro cerebro utiliza para construirlas.
Psicólogo clínico, UVHM. Tutor Salud Mental y Espiritualidad para Adultos. WhatsApp: 9993-46-62-06. TutorSaludMental
