La vida novelada de Ricardo López Méndez, El Vate, que incluye momentos trascendentales al lado de destacados personajes y anécdotas familiares, se recoge en un libro de la autoría de Aída López Sosa que se presentará mañana sábado en el Centro Cultural “José Martí”.

“Ricardo López Méndez, el poeta que le cantó a la memoria de su tierra” se dará a conocer a las 12 horas, como parte del programa municipal “Voz viva, lectura en boca de sus autores”.

Aída López estará acompañada de Carlos Martín Briceño, quien hará comentarios sobre el texto.

Como se acostumbra en este programa, la autora leerá fragmentos de su trabajo, resultado del apoyo que recibió del Pecda 2022.

Le llevó seis meses terminar la obra de 220 páginas que, aclara, no se trata de una biografía de López Méndez, sino de la vida novelada del poeta izamaleño, que radicó solo sus primeros 20 años de vida en Yucatán.

El Vate fue colaborador de Felipe Carrillo Puerto y a la muerte por fusilamiento del gobernador se escondió en una hacienda antes de viajar a Ciudad de México.

El poeta fue director de la biblioteca Zamná, la primera para lectores indígenas.

López Sosa recuerda que el escritor nació en 1903 y murió en 1989; sus primeros ocho años residió en Izamal y después se mudó a Mérida con sus padres.

La mayor parte de su vida y obra transcurrió en Ciudad de México, donde intervino en la creación de varias dependencias de gobierno e instituciones culturales, como la estación XEW en 1930 y la Sociedad de Autores y Compositores. Además, fue encargado de dar el primer discurso de la Lotería Nacional y participó en numerosos concursos musicales, ya que 200 poemas de su autoría fueron musicalizados por diferentes autores.

La novela de Aída López abarca desde los primeros años de vida de López Méndez hasta 1964 y se apoya en datos reales que se entretejen a manera de ficción.

Señala que la idea de escribir el libro surgió porque López Méndez es un personaje conocido de Yucatán, entre otras razones por ser el autor de “El credo”, ovacionado por Antonio Mediz Bolio, Pablo Neruda y Carlos Monsiváis.

“Es un orgullo yucateco. Las nuevas generaciones se están alejando de estos personajes que dan identidad” a los habitantes del Estado.

López Sosa dice que escribió el libro con un lenguaje sencillo, historias fluidas y algunos de los versos del poeta para que el lector entienda cómo se vivía el romanticismo en esa época.

Aclara que López Méndez es su abuelo, pero no escribió el libro por su parentesco con él, sino porque es un personaje importante de Yucatán. El poeta murió cuando ella tenía unos 20 años, por lo que tuvo oportunidad de tratarlo, saber lo que sentía y conocer sus problemas.

Se hacen presentes personajes del medio artístico, cultural y político del país, de los que Ricardo López Méndez estuvo rodeado.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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